domingo, abril 19, 2026
Deporte

Paola Quisamás y sus hijas: el espíritu indomable del Taekwondo argentino y Morenense

En el corazón del barrio Villanueva, Moreno, entrenan Paola Quisamás, dos veces campeona mundial y 4.º Dan de Taekwondo ITF, junto a sus tres hijas, Luana, Kiara y Morena. Paola y sus hijas comparten no solo la pasión por este arte marcial, sino también el desafío de representar a la Argentina en el Campeonato Mundial de Taekwondo ITF, que se realizará los días 14, 15 y 16 de noviembre en Puerto Rico.

Hasta hace pocos días enfrentaban otro combate, el que enfrentan muchos deportistas argentinos: recaudar los fondos necesarios para viajar. Pero finalmente, gracias a la ayuda del Municipio de Moreno, siempre comprometido con los deportistas locales, van a poder viajar.

“Tenemos en noviembre el campeonato mundial. Ya estamos al límite, tratando de recaudar fondos junto a Kiara y sus hermanas, para poder representar al país y a Moreno”, explicó Paola, días antes de recibir la buena noticia del enorme aporte que realizará el Municipio para que puedan costear el viaje y representar a su comunidad y su país en Puerto Rico.

El costo total por deportista ronda los 2 millones y medio de pesos, monto que cubre pasajes, estadía y la participación en el certamen. Desde que recibió la invitación, Paola no se quedó quieta. Organiza rifas, ventas de comidas, pizzas y exhibiciones a beneficio junto a sus alumnas y alumnos. En ella se conjugan dos fuerzas: la de la pasión por el deporte y la de una madre que lucha por cumplir sus sueños junto a sus hijas.
“Es la parte más difícil, hacerlo todo a pulmón. Tengo una escuela de taekwondo en mi barrio, con más de 80 alumnos. Empecé a fines del año pasado, cuando llegó la invitación, a hacer cosas a beneficio para poder viajar”, sostuvo Paola.

Su escuela en el barrio Villanueva es hoy un semillero de valores. Allí enseña que el taekwondo no solo se practica con el cuerpo, sino también con el corazón. Asisten más de 80 alumnos del barrio, desde los 3 años de edad: “El taekwondo me enseñó valores: humildad, compañerismo y respeto. Les enseño a mis alumnos que no deben competir por obligación, sino porque les gusta. Si a un niño no le apasiona, hay que dejarlo elegir su propio camino”.

Paola destacó el impacto del deporte en la formación de los chicos y chicas de su barrio, y subrayó como deportista, pero también como mamá, la importancia de que los padres no obliguen a los hijos a realizar un deporte si no les gusta, ya que eso puede ser frustrante y angustiante para ellos: “Si al chico le gusta, cambia muchísimo, incluso en lo afectivo. Pero la base es el amor. Si vos les enseñás con cariño y humildad, el cambio es enorme. El taekwondo les da herramientas para la vida”.

A los 17 años, Kiara sigue los pasos de su madre con convicción y humildad: “Empecé de chiquita, veía a mi mamá y quería ser como ella. En el gimnasio soy una alumna más, no soy su hija. Entreno lunes, miércoles y viernes con el profesor de mi mamá, y los martes y jueves con ella. También la ayudo cuando vienen los alumnos”.

Paola habla con el orgullo que siente una madre al ver a sus hijas cumplir sus metas y ser responsables, pero principalmente humildes y solidarias a la hora de practicar y competir en el deporte que esta familia abraza: “Ellas eligieron su propio camino. Hicieron fútbol, tela, y fueron buscando hasta que un día me dijeron que querían entrenar conmigo. Les expliqué que entrenar no es un juego, sino una disciplina que requiere constancia. Nunca las obligué, y me enorgullece que hayan elegido este camino”.

“Estoy feliz de cumplir este sueño, de representar a mi país.”, expresó Kiara, que con tan solo 17 años es cinturón negro 1.° Dan, y como sus hermanas, Luana, que tiene 22 años, y es 1.º Dan y Morena de 13, que es cinturón punta negra, comparten la ilusión de representar a Argentina y dejar en alto el nombre de Moreno.
Hoy, la familia Quisamas-Rico encarna el espíritu indomable, nombre que eligieron para su escuela, del deporte amateur argentino. Con esfuerzo, disciplina y esperanza, buscan llegar a Puerto Rico para representar a su país y a Moreno. Sueño que hoy podrán cumplir por la colaboración del Estado local, que entiende que fomentar y colaborar con el deporte que se gesta en los barrios es contribuir al buen vivir de toda la comunidad.