Fuerte suba del precio de la carne vacuna
En el último año, el precio de la carne vacuna trepó más que el doble que la inflación minorista: 72,8 por ciento versus 31,4 en el caso del Índice de Precios al Consumidor de Indec. La persistencia de aumentos muy por encima de la inflación general convierte a la carne en uno de los principales causantes de deterioro del poder adquisitivo y reconfigura de manera estructural la dieta de los hogares. Las familias eligen los cortes más baratos o prefieren consumir carnes alternativas como el pollo o el cerdo, que tuvieron incrementos más acordes con la inflación. Los aumentos en supermercados fueron menores a las carnicerías de barrio.
Según los últimos datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva) para la zona del AMBA, Córdoba y Rosario, los precios en mostrador aumentaron 8,3 por ciento intermensual en noviembre: esta variación más que triplica el aumento de los precios promedio de toda la economía, es decir la inflación oficial: en noviembre marcó 2,5 por ciento. Ese comportamiento de la carne vacuna se explica por factores estacionales, dado que suele experimentar saltos de precio en noviembre y diciembre ante el aumento de la demanda para las fiestas. El resultado es un golpe directo al bolsillo de las familias en meses clave del consumo, lo cual obliga a recortar cantidades o reemplazarla por opciones más baratas para llegar a fin de mes.
Según un análisis de la Sociedad Rural Argentina (SRA), el stock ganadero es menor. Estima que en los últimos dos años nacieron cerca de 700.000 terneros menos que en el período anterior. Esto genera un bache de oferta difícil de revertir en el corto plazo, debido a que la recomposición del rodeo vacuno lleva entre 2 y 4 años.
La entidad también apunta a las lluvias excesivas y dificultó la circulación por caminos rurales, donde salen los animales hacia los mercados.
Para algunos analistas se atraviesa una fase de retención de vientres. Tras años de liquidación del ganado por sequía, los productores han comenzado a retener hembras para recomponer sus rodeos. Si bien esto es bueno para el futuro, en el presente implica que hay menos vacas enviadas a faena.
Además se produjo un aumento del precio internacional de la carne a causa del faltante de producción en el mercado estadounidense (por sequías previas en ese país) y la recuperación de la demanda china. Y por otro lado, los frigoríficos exportadores pagan precios más altos para asegurar su mercadería, lo que termina traccionando al alza los precios que se pagan en el mercado interno, especialmente por los animales de mayor kilaje.
