miércoles, abril 15, 2026
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Casa TEA en Cuartel V: organización comunitaria para acompañar a familias

En el marco del Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo que tuvo lugar el 2 de abril, en Moreno se realizaron acciones de visibilización como la iluminación del Palacio Municipal, una intervención simbólica con fuerte impacto comunitario.

Cuando un edificio emblemático se ilumina, se envía un mensaje claro: el autismo forma parte de nuestra comunidad y requiere ser reconocido, comprendido y respetado”, expresaron desde Casa TEA. En ese contexto, conversamos con Ana Rodríguez, referente del espacio en Cuartel V, quien señaló: “No se trata solo de un gesto simbólico, sino de una oportunidad para abrir conversaciones y promover entornos más inclusivos”.

Casa TEA nació de la organización de mujeres, en su mayoría madres, frente a la falta de información y acompañamiento. “Frente a la soledad y las barreras institucionales, comenzaron a reunirse para compartir experiencias y construir respuestas comunitarias”, resaltó Ana.

Hoy funciona como una red territorial que brinda orientación, contención y actividades para las infancias. “Se generan espacios de encuentro y propuestas que respetan los tiempos y particularidades de cada niño y niña”, explicó además cómo se articulan con escuelas e instituciones: Buscamos facilitar la inclusión educativa y el acceso a derechos. Somos la primera organización en el país que trabaja la accesibilidad idiomática con la colectividad paraguaya, y pudimos llevar este planteo al primer Parlamento de Discapacidad.

Desde el espacio remarcaron también que las desigualdades que enfrentan muchas familias son una barrera para el acceso a determinados dispositivos, y que es clave el rol del Estado. “La apuesta es construir comunidad organizada, donde nadie tenga que atravesar estos procesos en soledad. En Moreno tenemos dos espacios, en Los Hornos y en el barrio Los César, donde hay traductoras y también traductores. Es una colectividad atravesada por el machismo y la violencia de género, y como el TEA es una discapacidad invisible, a muchas familias les cuesta aún más transitar el proceso de diagnóstico de sus hijos e hijas”, destacó Ana Rodríguez

En este sentido, destacan la importancia de seguir construyendo políticas públicas que fortalezcan estos espacios y promuevan una inclusión real.