jueves, abril 23, 2026
DestacadasLocal

ANDAR en crisis: el riesgo de cierre que expone la deuda del Estado nacional en discapacidad

La Granja ANDAR, uno de los espacios centrales de la Asociación Civil Andar, atraviesa una situación crítica que pone en riesgo su continuidad tras más de cuatro décadas de trabajo sostenido con personas con discapacidad. La advertencia no es menor y abre un escenario complejo.

En diálogo con Moreno Primero, Martín Lucero, representante legal de la organización, sostuvo: “Granja ANDAR está en riesgo inminente de cierre tras más de 40 años de trabajo con personas con discapacidad”.La afirmación resume una crisis que se fue profundizando en los últimos meses, y que hoy impacta directamente en todos los servicios que la institución brinda.

Actualmente, ANDAR sostiene múltiples dispositivos: Centro de Día, Taller Protegido de Producción, propuestas gastronómicas, una granja educativa y actividades deportivas, como su liga de fútbol. Espacios que no solo implican atención y acompañamiento, sino también inclusión, formación y construcción de autonomía.

El problema, sin embargo, es estructural. Según detalló Lucero, “el funcionamiento se volvió económicamente inviable”, en un contexto marcado por deudas acumuladas y desactualización de los ingresos. Uno de los puntos más críticos es la situación del programa nacional Incluir Salud, que “adeuda pagos desde noviembre de 2025, con más de cinco meses de prestaciones ya realizadas sin abonar”, aseguró Lucero.

A esto se suma un fuerte desfasaje económico: “Los aranceles aumentaron apenas un 5,78%, frente a una inflación superior al 40%”, lo que impacta directamente en la posibilidad de sostener servicios esenciales como el transporte especializado y las prestaciones terapéuticas.

La crisis también deja en evidencia incumplimientos a nivel normativo. La Ley de Emergencia en Discapacidad (Ley 27.793) no logró revertir el deterioro estructural del sector, pese a su sanción y a resoluciones judiciales vigentes. Se trata de una situación que atraviesa a distintas organizaciones en todo el país, pero que, en este caso, tiene un impacto concreto y directo. “Un eventual cierre implicaría que niñas, niños, jóvenes y adultos con discapacidad pierdan un entorno de contención, aprendizaje y trabajo construido durante años”, aseguró Martín.

Mientras tanto, desde la organización impulsan acciones para sostener el funcionamiento en el corto plazo. En palabras de Lucero: Estas contribuciones no resuelven el problema estructural, pero son fundamentales para garantizar la continuidad de los servicios”.

La comunidad puede colaborar difundiendo la situación o realizando aportes económicos a través del alias disponible: https://donaronline.org/asociacion-civil-andar/andar-esta-en-peligro

Lo que está en juego no es solo la continuidad de un espacio, sino la posibilidad de sostener derechos, vínculos y proyectos de vida que, durante más de 40 años, encontraron en ANDAR un lugar donde desarrollarse.