Celebran los 10 años de publicación de la Evangelii Gaudium, que aboga por una nueva mentalidad, que piense en términos de comunidad, y nuevas estructuras
En su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Francisco sostuvo que «la dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica». A 10 años de la publicación, realizaron un simposio desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. En un mensaje enviado a quienes los participantes, el sumo pontífice recordó dos aspectos de su Exhortación, “Una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad” y nuevas estructuras que “deben renunciar a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurarles de la inequidad”. Del simposio participó el dirigente social Juan Grabois: “Francisco habla junto a los pobres en una construcción colectiva con los movimientos populares acompañando luchas y perspectivas”, expresó.
La Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium es el primer documento del Magisterio del Papa Francisco que fue publicado el 24 de noviembre del 2013. Es considerado por muchos como una Exhortación Apostólica “programática” en la que el Santo Padre colocó al centro de la pastoral eclesial “el anuncio del Evangelio en el mundo actual”.
En el décimo aniversario de su publicación, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano integral realizó un simposio, el pasado 24 de noviembre, para reflexionar en su impacto dentro del pontíficado del Papa Francisco, en el significado para la iglesia y para el mundo en general.
Para anunciar con alegría el Evangelio, el Papa Francisco exhorta a la Iglesia a una “transformación misionera”, profundiza en la “dimensión social de la Evangelización” a través de la explicación de algunas de las repercusiones comunitarias y sociales del kerygma, la inclusión social de los pobres, la búsqueda del bien común y la paz social y el diálogo social como contribución a la paz.
El mensaje del Papa Francisco
El papa Francisco agradeció al Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral por haber organizado el simposio de reflexión sobre Evangelii Gaudium a diez años de su publicación, a través de un mensaje dirigido a los participantes de este Simposio.
Recordó que en aquella ocasión se dirigió a los cristianos “para invitarlos a una nueva etapa en el anuncio del Evangelio, donde propuso “recuperar la alegría misionera de los primeros cristianos” que resistieron activamente “aun en circunstancias que, desde luego, no eran favorables al anuncio del Evangelio, ni a la lucha por la justicia, ni a la defensa de la dignidad humana”. Aun siendo “difamados, perseguidos, torturados y asesinados” salieron a buscar e invitar a los excluidos.
Comparó aquel momento con el actual, donde “también existen dificultades, menos explícitas pero tal vez más insidiosas”, y que “al no ser tan visibles, operan como una anestesia o como el monóxido de carbono de las viejas estufas que mata silenciosamente”. Para el sumo pontífice, el anuncio del Evangelio continúa requiriendo una “resistencia frente a un sistema que mata, excluye, destruye la dignidad humana; resistencia frente a una mentalidad que aísla, aliena, clausura la vida interior a los propios intereses, nos aleja del prójimo, nos aleja de Dios.”
El mensaje es claro y directo: Los pobres primeros. El papa, “sin pretender el monopolio de la realidad social”, plantea que “para resolver radicalmente los problemas de los pobres, condición necesaria para resolver cualquier otro problema, pues la inequidad es raíz de los males sociales, necesitábamos un cambio profundo de mentalidades y estructuras”, y se refirió a dos aspectos tomando algunos parágrafos de la Exhortación: “Una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos”, y nuevas estructuras que, “fundadas sobre esta nueva mentalidad, deben renunciar a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad”.
“Si no logramos este cambio de mentalidad y estructuras, estamos condenados a ver como se profundiza la crisis climática, sanitaria, migratoria y muy particularmente la violencia y las guerras, poniendo en riesgo al conjunto de la familia humana, pobres y no pobres, integrados y excluidos, porque estamos todos en el mismo barco y estamos llamados a remar juntos”, indicó Francisco.
Juan Grabois participó del Simposio
El programa del simposio comenzó con la lectura del mensaje del Papa Francisco en español y un discurso introductorio del cardenal Michael Czerny. Siguió la intervención de Juan Grabois, de Argentina, que presentó un relato personal de su itinerario con el Cardenal Jorge Bergoglio. Durante las dos horas de diálogo, intervinieron varios participantes, entre ellos Suor Nathalie Becquart, Suor Helen Alford, el P. James Hanvey, Giuseppe De Marzo y Filipe Domingues.
El dirigente social, Juan Grabois, recordó que “desde que conocí a Jorge Bergoglio lo vi abogar por los pobres, excluidos y oprimidos, sean personas, grupos o pueblos” y la primera vez que lo escuchó fue hace casi veinte años, cuando el ahora sumo pontífice ”acompañó con una fuerte homilía el reclamo del movimiento de los trabajadores cartoneros que luchaban por centros infantiles para no tener que trabajar de noche en las calles con sus hijos a cuestas”.
“Francisco continuó abogando por los pobres igual que antes, pero con más fuerza, con una fuerza que no aflojaba ni un milímetro aunque generara resistencias y su voz es escuchada mundialmente. Francisco habla de los pobres explicando su situación y las causas de la misma; Francisco habla con los pobres mirándolos a la cara, evangelizando y enseñando, pero sobre todo escuchando y dejándose evangelizar; Francisco habla junto a los pobres en una construcción colectiva con los movimientos populares acompañando luchas y perspectivas; pero fundamentalmente habla por los pobres, le ha prestado su voz a los pobres, se ha convertido en su abogado, el abogado de los pobres y los pueblos pobres, el mejor abogado del mundo. Y Dios se lo va a pagar”, expresó el abogado y político argentino. “Cuanto más fácil hubiera sido su pontificado si hubiera dejado “ese tema” como una cuestión más entre tantas, pero “tuvo misericordia y los eligió”, agregó.
Aprovechó, además, para pedir que “a los militantes sociales que sufrimos persecución por nuestra opción de vida, por intentar seguir este programa, no nos dejen solos”. “Cuando ciertos procesos, grupos o individuos se tornan molestos o peligrosos para ciertos intereses porque efectivamente han logrado avanzar en el camino, sufren procesos difamatorios que buscan quebrarlos psicológicamente, aislarlos políticamente y condenarlos socialmente, son atacados en la propia raíz de sus motivaciones negando la mera posibilidad que hagan las cosas por amor, y en ocasiones agredidos, amenazados o atacados físicamente” denunció Grabois.
“Estas formas de difamación cuando no logran quebrar a sus víctimas directas, buscan aislarlas, diciplinar a otros, moldear la conducta y posiciones públicas de quienes quieren conservar posiciones de prestigio y respetabilidad que en nuestras sociedades son otorgadas fundamentalmente por las clases privilegiadas y ciertos medios de comunicación”, continuó.
Por último, manifestó, “vemos mucha falta de solidaridad que no deriva de un juicio crítico sobre la conducta de personas o grupos que luchan por la justicia social sino del miedo a contagiarse la lepra; también un silencio cómplice con situaciones intolerables, en particular cuando los poderes que las provocan invitan a la Iglesia a una cómoda convivencia”.


