EL TRABAJO DE CÁRITAS DIOCESANA MERLO-MORENO EN LA PANDEMIA

 La solidaridad en tiempos de pandemia también se expresa a través de iniciativas de vecinos, vecinas, organizaciones sociales y civiles. En diálogo con Moreno Primero, Rosa María López, directora de Cáritas Merlo-Moreno cuenta las actividades que realizan en el contexto actual.

  Rosa María López se encarga de gestionar y organizar los diferentes proyectos que llevan a cabo junto con el equipo diocesano. Con respecto al territorio explica que “En las dos zonas estamos asistiendo de la misma manera, nada más que una tiene más centros o más espacios que otra. En Moreno la asistencia demanda muchísimo más por la realidad propia del distrito. En Merlo, la asistencia ahora hizo que aumentaran las ollas populares, pero en menor medida que en Moreno.” y agrega: “La realidad económica del país no es de la pandemia, sino que hay una pre-pandemia, y esa situación se agravó. Como no podíamos hacer entregas directas de alimentos por familia, apostamos a las ollas populares. Comenzamos con 9 y ya son 61 ollas, de las cuales el 70% están en Moreno.” 

  Varias organizaciones apostaron a las ollas pospulares y a no dejar a nadie sin alimentos. El problema surge cuando la demanda crece y hay que financiar estas ollas. Al respecto, Lopez dice que “las ollas son financiadas a través de donaciones de diferentes fundaciones, de sacerdotes, y de quien quiera donar. Imaginate que tenemos un gasto semanal de 200 mil pesos de carne nada más. Tenemos las 61 ollas, más los 22 comedores y 14 merenderos que estamos acompañando. Se hace bastante difícil. Tené en cuenta que estamos entregando en las ollas nada más, por semana, 56 mil porciones». 

  Caritas también ayuda a familias con problemas de violencia intrafamiliar, en artiulación con el Ministerio de Desarrollo y la Dirección General de Géneros del Municipio. “Lo que tenemos nosotros es un refugio de mujeres de casos bien severos, ya judicializados. Es un hogar para mujeres y niños destinado a casos muy extremos donde la familia tiene que estar aislada de cualquier tipo de contacto, aún de su familia, porque la persona trata de localizarla para poner fin a sus vidas. Se la acompaña en el hogar con la atención terapéutica que corresponde, intentando aplacar un poco la angustia, recomponiendo vínculos madre-hijo que en estos casos se ve afectado. Pero el lugar no es de público conocimiento, justamente por la situación de las mujeres que están a resguardo”, expresa la Directora de la organización.

    Cartias también cuenta que hay un equipo de psicólogos que trabaja a en el acompañamiento de las personas que se vieron afectadas psicológica-emocionalmente por la pandemia. «Antes estaban de manera presencial y ahora es por vía virtual. Acompañan todo tipo de demanda. Preferimos videollamada porque ahí tenes el contacto con la persona, desde el lado de la profesionalidad ellos lo necesitan” detalla Lopez.

   “El pos pandemia va a ser largo y demandante, se termina la cuarentena y nosotros estaremos laburando de la misma forma, rogando a dios que otras personas puedan acompañarnos con el aporte económico que es lo que más nos falta.Desde ya, hay que arremangarse, confiar en dios y trabajar”, afirma López.

Toda persona que quiera colaborar con la organización puede realizar una donación a través de mercado pegado, entrando a la aplicación y enviando el dinero al mail merlomoreno@caritas.org.ar, o bien, contactándose con el Facebook “Cáritas Diocesana Merlo-Moreno» o contactándose al WhatsApp 1155236614 de lunes a viernes de 10 a 16 hs. 

LA SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Un comerciante de Moreno que prefiere no dar su nombre ni el de su comercio, demuestra que, incluso cuando a uno no le sobra o pasa por un momento complicado, puede ayudar.

El comercio se sitúa en Av. libertador y Boulevard Juan Domingo Perón. Allí los vecinos pueden ver el local con la persiana abierta a la mitad y un cartel que invita a hacer una donación, pegado sobre una mesa que contiene los alimentos que llegan.

 Moreno Primero se acercó para conversar con el dueño del local quien nos contó que empezó a juntar alimentos y los llevaba a un restaurante cercano que llevaba adelante el proyecto, pero al no recaudar suficiente, dejó de lado la iniciativa.

    El hombre, con muchas ganas de ayudar, se comunicó con una pareja cliente que realiza ollas populares una vez a la semana para una escuela de Francisco Álvarez. Así, acordaron que pasarían a buscar los alimentos para sostener la olla. “En general la gente colabora dentro de sus posibilidades, yo pongo personalmente un paquetito de fideos”, dijo el comerciante, y agregó “yo lo único que puedo hacer en el lugar donde estoy es solicitar a la gente que colabore porque lo que vos das se multiplica, entonces trato que cada uno que pase deje algo y lo llevamos”.

    No es un buen momento para el vecino, durante los últimos cuatro años descendió la cantidad de clientes y tuvo que cerrar uno de sus locales. Le preguntamos cómo era su situación económica actual y respondió tajante: “Desastrosamente mal”. “Acá estoy trabajando el diez por ciento de lo que trabajaba, no me alcanza para pagar el alquiler ni para pagar el sueldo. Por lo tanto, cuando pase esto pienso seguir, porque este era un punto estratégico y era un local que trabajaba relativamente bien.” 

    Por último, da cuenta que los cuidados en el contexto de pandemia para prevenir los contagios y salir lo antes posible de la situación es una responsabilidad es colectiva, y así lo predica con el ejemplo: “Hacemos delivery para que la gente no salga. El tema es que si vos te cuidas me estas cuidando a mí. Si me pasa algo a mí, le pasa algo a todos.”