Fue Manuel Belgrano, quién solicitó al Primer Triunvirato que avalara el uso de una escarapela nacional con los colores blanco y azul celeste como símbolo para distinguir las tropas del ejército enemigo.
El origen de la insignia fue impulsado por Manuel Belgrano, quien solicitó crear un símbolo tanto para uniformar a todas las tropas de las Provincias Unidades del Río de La Plata como distinguirlas del ejército enemigo, que utilizaba el color rojo.
Es así que el 13 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato aprobó el uso de la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste.
El 27 de febrero de ese mismo año, Manuel Belgrano expresó al triunvirato:
«Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional»