Rumbo al 8 de marzo: reivindicaciones y demandas en una nueva jornada histórica

Durante el fin de semana largo de carnavales un grupo de hombres decidió violar a una mujer en el barrio de Palermo. A nada de un nuevo 8 de marzo en Moreno Primero nos preguntamos: ¿Cómo impactan las consignas y demandas de la agenda feminista en los territorios?, ¿Cuáles son las consignas más importantes para este año? ¿Qué escenario dejó la pandemia?

Si bien históricamente en esta fecha se recuerda mundialmente un hecho trágico donde murieron 129 mujeres en una fábrica, luego de declararse en huelga, durante mucho tiempo la importancia del día se vio trastocadapor una mirada patriarcal que lo había convertido en una cuestión comercial donde a las mujeres se nos regalaba bombones, flores y se nos decía “Feliz día”. Gracias a la impronta que tomó el movimiento de mujeres alrededor del mundo hace ya muchos años, el 8 de marzo se convirtió en una jornada de lucha y reivindicaciones.

En nuestro país las calles se colman de miles de mujeres y diversidades que se encuentran, saliendo por unas horas de la urgencia cotidiana, para visibilizar las demandas históricas, pero también actuales de la agenda feminista. Una agenda que viene demostrando su transversalidad a todos y cada uno de los temas que atañen a nuestra sociedad.


Este año, sin ir más lejos una de las consignas que nuevamente atravesara la jornada es el impacto directo y profundo que tiene sobre las vidas de las mujeres y el colectivo LGTBI+ de nuestro país, la deuda contraída por el macrismo con el fondo monetario internacional. La discusión en torno a las políticas de cuidados que se vio tan claramente durante la pandemia, la pregunta que se visibiliza ¿Quiénes son todas esas mujeres que pusieron el cuerpo para que a nadie le falte un plato de comida en los barrios durante las necesarias medidas de aislamiento, y quien les paga por su trabajo?, por otro lado, otra de las grandes demandas girará en torno a la reforma del poder judicial, que aún hoy continúa sin tener una real perspectiva de género.

Si bien es una época de transformaciones, las estructuras patriarcales siguen vigentes, y mostrando resistencia, disputando el terreno con todos esos avances en materia de igualdad y derechos que se han podido conseguir. 

Sin ir más lejos, la noticia que sacudió el fin de semana fue la violación de una joven de 20 años en manos de un grupo de seis jóvenes, a plena luz del día en el barrio porteño de Palermo. Con respecto a este aberrante hecho, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández manifestaba en sus redes sociales “No son locos. Son parte de un sistema que legitima la violencia. Tenemos que seguir construyendo políticas públicas que transformen las masculinidades y rompan el pacto machista que está presente en todas las relaciones de poder” resaltando la importancia de la construcción de sentido que implica el lenguaje.

Moreno es un distrito cuya gestión gubernamental pone especial énfasis en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, pero que además tiene una perspectiva de género transversal a todas las áreas de gobierno y todas las políticas que se implementan, convirtiéndose así en un claro ejemplo de cómo abordar la cuestión desde lo territorial, y comunitario, desde un estado presente y comprometido. 

¿Pero, de qué manera se compatibiliza y vinculan esas grandes consignas y demandas que serán protagonistas este próximo 8 de marzo con la realidad concreta de los territorios, en las estrategias comunitarias o a la hora de gestionar un municipio?

Desde Moreno primero nos propusimos indagar a través de distintos testimonios de mujeres del distrito como las atraviesa esta agenda en sus vidas cotidianas, en sus diferentes ámbitos de participación. Testimonios que iremos dando a conocer en el transcurso de la semana. Queda por delante una semana de organización, asambleas, consignas y preparativos, vamos a transitarla leyendo la voz de sus protagonistas.

El Club SAT de Moreno, pionero en materia de Género

El Social Atlético Televisión (SAT) de Moreno, impulsa distintas acciones en pos de un deporte más igualitario y libre de violencias. En este sentido, este lunes 1º de noviembre, en el Camping 12 de Agosto y con la presencia del presidente de la institución, Claudio Maidana junto a las integrantes de la Subcomisión de Género, que fue lanzada días atrás, se presentó el protocolo de prevención y acción institucional contra la violencia de género y discriminación.

Cabe remarcar que el SAT se convierte así en el primer club de Moreno en crear un área de género y contar con un protocolo. Esta herramienta, cuentan que «tiene por objetivo fundamental establecer un rol activo de las mujeres y al colectivo LGTBI en todos los espacios dentro de la Institución, al promover su participación, y actuación en la toma de decisiones, y al garantizar el acceso a cargos dirigenciales y jerárquicos. Se pretende generar en la Institución un cambio profundo que permita la eliminación de patrones socioculturales, que promueven y sostienen la desigualdad».

 “Es un día histórico para la institución, estamos muy contentos de que se haya conformado la Subcomisión de Género y les deseamos todos los éxitos, con esto me refiero a que sigamos en capacitación constante. Esperamos como institución tener menos denuncias, más formación, menos violencia, más formación, ese es el camino. En caso de que se hayan producido, se produzcan o se produjeran casos contamos con un equipo para que asesoren y acompañen en el día a día a las deportistas ya todo lo que involucra al Club ”, declaró Claudio Maidana.

 Asimismo, Laura Siffredi, integrante de la Subcomisión de Género, expresó que “Luchar contra la violencia excedió los ámbitos que todos conocemos y sabemos que en el deporte es muy necesario y nosotras queremos que nuestro club sea un espacio libre de actos de violencias y vamos a trabajar para eso. Es una emoción enorme, como mujeres y militantes que somos ”. Forman también parte de este espacio: Yésica Ovalle y Diana Flores. 

Desde el SAT, se busca promover la prevención, erradicación y actuación, desde una perspectiva basada en la diversidad de géneros y sexualidades; y prevenir toda situación que implique violencia y / o discriminación por cuestiones de género, orientación sexual e identidad de género propiciando ámbitos que favorezcan la sensibilización y visibilización de esta problemática así como abordar también adecuadamente las consultas y denuncias recibidas, brindando apoyo y contención integral a las víctimas y sus familias.

Nos sigue faltando Tehuel: no queremos ser más esta humanidad

Ayer se cumplieron 9 años de una conquista histórica en nuestro país: la sanción de La ley de Identidad de Género. Esta ley, que establece que toda persona tiene derecho al reconocimiento y ser tratado o tratada conforme a su identidad autopercibida, fue una demanda durante décadas que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner supo garantizar, amplía los derechos para el colectivo trans y travesti y nos convoca a soñar una Argentina infinitamente más justa. 

Si bien significó un avance en materia de derechos humanos y un enorme impulso para plantear las discusiones necesarias que nos abren la puerta a la lucha para erradicar todas injusticias y desigualdades en materia de géneros y diversidades, las disidencias siguen siendo violentadas y perseguidas por su identidad.

Cuando un pibe o una piba trans son titulares, siempre está cargado del sabor amargo de la angustia, la rabia, la incógnita, la injusticia. “No queremos ser más esta humanidad”, dice Susy Shock. Me pregunto si alguna vez serán noticia o si sus rostros y sus nombres recorrerán el país por otras cosas. Si esta humanidad, de la que Susy Shock se quiere despojar, algún día será un lugar menos hostil, más habitable para las disidencias.

¿Cuántas personas trans conoces en tu trabajo?

¿Cuántas ves en la televisión?

¿Cuántas personas trans cantan las canciones que escuchas?

¿Cuántos libros de tu biblioteca están escritos por una persona trans?

¿Cuándo las personas trans dejarán de ser población de riesgo dentro de este mundo salvaje que, cuando no nos expulsa del sistema, nos desaparece? Nos quieren exterminar porque no nos pudieron disciplinar. ¿Hasta cuándo vamos a naturalizar que para la justicia y para los medios haya vidas más valiosas o más dignas de protección que otras?

El 11 de marzo Tehuel salió de su casa para ir a una entrevista laboral en un bar que, se supo después, nunca existió. Hace casi dos meses, un pibe trans de 22 años salió a buscar un futuro mejor para él y su familia, y no volvió.

En las sombras de todo lo que nos duele, siempre termina moviendo los hilos el patriarcado. ¿Qué hay peor que una mujer? El hombre que traiciona su masculinidad, que la niega, la cuestiona y la padece. Y peor que todo eso, es una persona que reinventa la masculinidad persiguiendo los propios deseos de su identidad.

“Los hombres trans y no binaries sufrimos una invisibilización enorme. Pareciera que, por sentirnos parte de la masculinidad, por ser masculinidades, por elegir vivir nuestra identidad mereciéramos llevar en la espalda los siglos y siglos de machismo y patriarcado que sometieron a las feminidades históricamente. Muches parecen olvidar que nosotros y nosotres fuimos asignados mujeres al nacer, que crecimos con numerosas de esas opresiones y las vivimos en carne propia, también atravesadas por interseccionalidades como territorio y clase”, dice Gaita Nihil para Anfibia.

Nos brota el dolor y la rabia de sentir qué furtivos quedan nuestros reclamos ante una sociedad que mira para otro lado ante las problemáticas de las disidencias. Nos pesa la falta. La falta de Tehuel en su casa, la falta de personas trans en lugares de representación, la falta de oportunidades y la falta de información. Nos pesa la falta de todxs lxs que no volvieron a sus casas, o a sus trabajos. Los rostros que se transforman en nombres que levantamos en carteles para pedir justicia. Nos pesan los nombres que no sabemos, porque nadie nos habla de ellxs.  

Necesitamos urgente una reforma judicial feminista de la que se despoje toda naturalización hacia la violencia institucional. Es inminente la implementación y el cumplimiento de la Ley Micaela en los medios de comunicación para garantizar el derecho al pleno acceso a una información responsable, inclusiva y, sin dudas, con una fuerte perspectiva de género.

Necesitamos que nunca más se ponga en tela de juicio el valor de nuestras vidas. Merecemos vivir, pero, sobre todo, merecemos vivir vidas dignas de ser vividas.