Abuelas de Plaza de Mayo informó que este martes 11 de mayo se dio continuidad al juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y Brigada de Lanús, que incluye a 442 víctimas, entre ellas 18 embarazadas y muchos de sus compañeros, y siete niños/as nacidos/as en cautiverio.
Declararon Marta y Nora Ungaro, hermanas de Horacio Ungaro, uno de los desaparecidos de la llamada “Noche de los lápices”. Horacio fue secuestrado el 16 de septiembre de 1976 y llevado, primero, al Pozo de Arana y luego al Pozo de Banfield. Nora fue secuestrada 15 días más tarde, estuvo en cautiverio en Arana y el Pozo de Quilmes, y fue liberada a los 20 días.
También prestó testimonio Walter Docters, sobreviviente, que estuvo detenido desaparecido en Arana, el Pozo de Banfield, el Pozo de Quilmes y la comisaría 3ra de Lanús, donde fue legalizado a fines de 1976. Luego de años de detención en la Unidad 9, en 1983 fue liberado.
El juicio juzga a 18 represores que actuaron en esos centros clandestinos de detención, entre ellos Miguel Etchecolatz; el ex médico policial Jorge Bergés y Juan Miguel Wolk, responsable del Pozo de Banfield. En esta causa, que tuvo su primera elevación a juicio en abril de 2012, Abuelas de Plaza de Mayo es querellante junto con los nietos restituidos Carlos D’Elía, Victoria Moyano Artigas, María José Lavalle Lemos y su hermana María Lavalle; con Pablo Díaz, sobreviviente de “La noche de los lápices”, y con Graciela Borelli Cattaneo, hermana de un ciudadano uruguayo víctima del Plan Cóndor.
El juicio alcanza a 18 mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio, a muchos de sus hijos e hijas las seguimos buscando, o que estuvieron detenidas en esos centros clandestinos de detención dependientes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Ellas son: Cristina Navajas, Gabriela Carriquiriborde, Gladis Pujol, María Eloisa Castellini, Diana Wlichky, Silvia Isabella Valenzi, Silvia Muñoz, María Adelia Garin, Cristina Marrocco, Eva De Jesus Gomez De Agüero y Mónica Grinspon; Liliana Ross, asesinada embarazada; Stella Maris Montesano (madre de Martín Ogando Montesano), Mónica Lemos (madre de María José Lavalle Lemos), Aída Sanz (madre de Carmen Gallo Sanz), Yolanda Casco (madre de Carlos D’Elía Casco), María Asunción Artigas (madre de Victoria Moyano Artigas) y Liliana Acuña (madre de Valeria Gutiérrez Acuña).
También se incluyeron los casos de los niños Carlos D’Elía Casco, Victoria Moyano Artigas, Carmen Gallo Sanz, María José Lavalle Lemos y Martín Ogando Montesano, todos/as nietos/as restituidos/as; Victoria Petrakos Castellini, a quien seguimos buscando, y Teresa Laborde, hija de la sobreviviente Adriana Calvo.
El Presidente argumentó que son un «modelo de conducta, de lucha y de compromiso» y dijo que «su tarea es reconocida en el mundo entero». Fue al encabezar en el Museo del Bicentenario el acto de reconocimiento y homenaje por los 45 años de lucha en defensa de los derechos humanos.
El presidente Alberto Fernández encabezó este martes, 23 de marzo, la entrega de los premios Juana Azurduy a las integrantes de Madres y Abuelas de Plaza, calificó a esas mujeres como «inmensas», y destacó como tarea fundamental «hacer docencia» sobre la historia del golpe militar que interrumpió la vida democrática argentina el 24 de marzo de 1976.
A un día de cumplirse el 45 aniversario del inicio de la última dictadura, el mandatario encabezó en Casa de Gobierno el acto en el que se reconoció el trabajo por los derechos humanos de 40 madres, abuelas y familiares de desaparecidos.
«Gracias a Dios que existieron. Nos pusieron la vara muy alta. En el medio de la tragedia tuvieron el coraje que la sociedad no tuvo», señaló Fernández.
Haciendo referencia a la movilización opositora que, hace menos de un mes, colocó bolsas mortuorias con el nombre de diversas figuras públicas -entre ellas el de la titular de Abuelas, Estela de Carlotto- en la puerta de la Casa de Gobierno, el Presidente llamó a «hacer docencia».
El mandatarioaseguró que madres y abuelas son un «modelo de conducta, de lucha y de compromiso» y dijo que «su tarea es reconocida en el mundo entero».
En ese sentido, habló de la necesidad de que las nuevas generaciones que han nacido después del golpe de Estado de 1976 sepan que hubo un tiempo en el que «la democracia no existía» y en el que la «gente pagaba con su vida el hecho de pensar».
«Hubo un tiempo en el que la sociedad le daba miedo enfrentar esa realidad. Hubo un grupo de madres que empezó a preguntar dónde estaban sus hijos. Un conjunto de mujeres que tuvieron el coraje que no tuvo la sociedad», afirmó el mandatario.
Aunque reconoció que los 24 de marzo son un día «aciago», Fernández ponderó que las organizaciones de derechos humanos hayan decidido no marchar mañana para evitar contagios con coronavirus: «Las Madres está repletas de amor y cuidan a los argentinos».
Comentó también que, al conocer esa decisión, se trabajó junto al secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, en otorgar un reconocimiento a las referentes de los organismos.
Ese premio lleva el nombre de Juana Azurduy, la «impresionante» patriota salteña que luchó por la independencia nacional.
«Este es el reconocimiento de una sociedad que tiene memoria, que recuerda y que sabe que en el medio de la tragedia argentina hubo un grupo de mujeres con el coraje que la sociedad no tuvo, y que el coraje de esas mujeres nos permitió ver lo más cruel y lo más miserable de aquella dictadura”, dijo.
Más tarde, el jefe de Estado se refirió a este acto en las redes sociales, al asegurar que tuvo «el honor y el orgullo de entregarles hoy a Estela de Carlotto, Taty Almeida y Lita Boitano el premio Juana Azurduy por su lucha incansable por los derechos humanos».
«Las Madres y las Abuelas no son solo eso. Son un modelo de conducta y de compromiso para todos y todas», remarcó Fernández en un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter, en el que se aprecia además un video de la ceremonia con las tres militantes de los organismos de derechos humanos que enfrentaron a la dictadura.
Previamente, había hecho uso de la palabra Pietragalla Corti, secretario de Derechos Humanos y nieto restituido, quien no sólo destacó el «rol fundamental» de las organizaciones de derechos humanos en la dictadura, sino durante los períodos posteriores en los que se registraron las «falencias de la democracia», como «en los peores de los momentos del neoliberalismo».
«Su dolor, su lucha, nos enseñó y nos hizo una sociedad más grande», dijo el funcionario y afirmó que «la historia» va a poner a las Madres y Abuelas en lugar preponderante junto a José de San Martín y Juana Azurduy.
Tuve el honor y el orgullo de entregarles hoy a Estela de Carlotto, Taty Almeida y Lita Boitano el premio Juana Azurduy por su lucha incansable por los derechos humanos.
Las Madres y las Abuelas no son solo eso. Son un modelo de conducta y de compromiso para todos y todas. pic.twitter.com/R8IFB5komI
Pietragalla también dedicó un párrafo a recordar la memoria de Néstor Kirchner y agradeció el rol «fundamental» de Cristina Fernández de Kirchner para seguir adelante con las políticas de memoria, verdad y justicia.
Luego de mencionar a la vicepresidenta, el secretario de Derechos Humanos también dijo que «lawfare» que denuncia el oficialismo «tiene características similares al Plan Cóndor» implementado por las dictaduras latinoamericanas en la década del 70 para la desaparición coordinada de personas.
Junto a Fernández y a Pietragalla, en el estrado se hicieron presentes Estela de Carlotto, en representación de Abuelas de Plaza de Mayo; Taty Almeida, por las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; y Lita Boitano, por Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas.
Hebe de Bonafini, por su parte, fue invitada al acto pero se ausentó por tener otros compromisos, según explicó el secretario de Derechos Humanos.
Carlotto, agradeció el homenaje por ser «parte de una historia muy larga y muy triste» y llamó a «cuidar la Democracia».
Emocionada, recordó sus intentos por convencer a su hija Laura para que saliera del país y la negativa de la joven que por entonces tenía 19 años.
«Que estemos acá, quiere decir que su muerte no fue en vano», añadió y dijo entonces haber sentido «pena» por los jóvenes que colocaron la bolsa mortuoria con su nombre y llamó a «ayudarlos».
«Este 24 de marzo nos encuentra con 90 años pero con una fuerza juvenil. Que digan lo que digan. Sabemos con quién estamos. Hay que seguir juntos», aseveró.
Por su parte, Almeida dijo que, si bien por la pandemia «no se va a poder salir, tomar las calles y hacer la catarsis», la convocatoria «plantar árboles, sembrar memoria» habla de la vitalidad del reclamo y la continuidad en las nuevas generaciones.
«Son nuestra esperanza. No bajen los brazos. Hagan como nosotras, a pesar de las sillas de ruedas, seguimos de pie», afirmó.
Si bien Boitano se sumó a los pedidos de sus compañeras para apoyar al Gobierno nacional, hizo un discurso de tono más íntimo: “A mí me está pasando que nunca estuve más cerca de mis hijos como este año para el 24 de marzo. No lo digo para llorar sino con lo que siempre nos acompañó: la búsqueda, la calma, el duelo pero también la alegría para luchar”.
Además de las referentes presentes en el Salón de Bicentenario, estuvieron conectadas vía zoom desde diferentes puntos del territorio, 40 Madres y Abuelas que recibieron este reconocimiento oficial, en vida, por parte del Estado nacional.
La distinción fue creada por el Decreto 188/2021 y es otorgada a 71 mujeres que entregaron la mitad de su vida a la lucha para obtener justicia por los crímenes de lesa humanidad, perpetrados por la dictadura cívico militar, de los que fueron víctimas sus hijos, hijas, nietas y nietos.
Madres y Abuelas bregaron por la unidad y seguir con la búsqueda de memoria, verdad y justicia
Las referentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, Taty Almeida y Lita Boitano, bregaron hoy por “la unidad” de los argentinos y del «gobierno popular», al tiempo que exhortaron a los jóvenes a “continuar con la búsqueda de memoria, verdad y justicia” por los delitos de lesa humanidad durante la dictadura cívico-militar, en la víspera del 45 aniversario del golpe de 1976.
Durante el acto en el Museo del Bicentenario de Casa de Gobierno encabezado por el presidente Alberto Fernández, Carlotto, Almeida y Boitano fueron distinguidas por su lucha por los derechos humanos con el premio Juana Azurduy y luego hicieron uso de la palabra con un mensaje para las próximas generaciones a favor de la democracia y también hicieron referencias a “la importancia de la unidad del gobierno popular”.
A su turno, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, manifestó que las madres y las abuelas son “una parte de la historia, una parte muy larga y muy triste».
«Ahora, llevamos la democracia más larga de nuestra historia política y tenemos que cuidarla y eso requiere resolverlo con criterios de unidad”, reflexionó Carlotto.
“Pensar distinto es una cosa, pero no puede haber enemistad entre los argentinos. Siempre se soñó con la unidad y no solo de los argentinos, sino también de la patria Grande”, agregó.
En esa línea, remarcó: “Nos han querido hacer perder la memoria diciendo que es pasado, pero la memoria es presente porque el dolor está todavía, tenemos que conseguir la verdad todavía y que la justicia juzgue con el peso de la ley, porque no tenemos venganza, ni revancha, sino que tenemos amor en el corazón”.
A la hora referirse a la situación política nacional, en especial del Frente de Todos, fue directa: “Digan lo que digan, hay que seguir juntos. Son tiempos de Alberto y de Cristina (Kirchner); son tiempos de los herederos de los políticos que dieron su vida en la dictadura. No perdamos el tiempo”, exhortó.
En el mismo sentido se expresó la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, quien afirmó: “Tenemos que cuidar a este Gobierno popular y nacional que tanto costó recuperar. Si hay diferencias, hay que dejarlas de lado».
«Miren que el enemigo está ahí, están estos anti todo”, advirtió en referencia a la oposición.
En ese sentido, pidió “no bajar los brazos, queridos jóvenes” porque “eso de plantar árboles es sembrar memoria y ahí están nuestros hijos”.
“Esa memoria que nunca va a desaparecer, aunque quedamos pocas abuelas y madres, queda la juventud, los militantes que se juegan por el otro como lo hicieron los 30 mil”, cerró Almeida.
Por su parte, la titular de Familiares de desaparecidos y detenidos por razones políticas, Lita Boitano, contó: “Estoy feliz de estar con vida con todo lo que implica la pandemia y haber vuelto después de ese enemigo agazapado que estuvo cuatro años”.
Boitano concluyó: “Pido a Dios que termine la pandemia, y me de salud para vivir este Gobierno glorioso que tenemos con Alberto y Cristina para que estemos cada vez mejor, unidos y listos para vivir y gozar porque todos nos merecemos eso después de 4 años nefastos” del gobierno anterior.
Las organizaciones de derechos humanos no convocaron a una movilización a Plaza de Mayo como tradicionalmente se realiza los 24 de marzo debido al contexto de la pandemia de coronavirus para evitar aglomeraciones multitudinarias, por lo que se realizarán distintas actividades entre la que se destaca la plantación de árboles.
A 45 años del golpe genocida, Abuelas de Plaza de Mayo y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) comparten un primer análisis que realizaron sobre los documentos desclasificados de la ex SIDE y consideran fundamental “profundizar y ampliar el proceso de desclasificación y acceso público a la documentación producida en todas las agencias estatales de la época”.
Análisis
Este 24 de marzo queremos compartir nuestras primeras lecturas de los documentos desclasificados de la ex Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que presidencia de la Nación entregó a Abuelas de Plaza de Mayo y al CELS el 10 de diciembre pasado. Se trata de un paso muy importante para empezar a terminar con el secretismo histórico de las agencias de inteligencia en la Argentina y que tiene efectos en nuestra democracia. A 45 años del golpe, consideramos que el conocimiento y el acceso público a toda la documentación de inteligencia relacionada con el terrorismo de Estado son claves y necesarios para continuar el camino de la memoria, la verdad y la justicia.
Las cajas recibidas contienen, principalmente, información sobre el seguimiento que hacía la Agencia de Inteligencia a nuestros organismos. El material sirvió para confirmar lo que siempre supimos. Primero, que hubo seguimientos a les familiares de desaparecides en dictadura y a sus formas de organización. Y que existió un registro burocrático de las actividades de denuncia y búsqueda de familiares. Pero no por ser algo conocido y esperable deja de impactarnos el hecho de ver las formas concretas en que se realizaron las acciones de inteligencia contra quienes buscaban a sus hijes y nietes secuestrades-desaparecides y fundaron nuestras organizaciones.
Lo segundo: no encontramos allí listados ni documentos que aporten información directa y completa para conocer el destino de les desaparecides. Lo que hay son piezas que permiten seguir completando algunas zonas del rompecabezas que desde aquellos años comenzamos a armar y que todavía tiene muchos espacios vacíos. Esto es, de todos modos, muy valioso y contribuye con información y evidencia a la reconstrucción histórica, social y judicial de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado. En este sentido, mantenemos la expectativa de que el Estado siga profundizando el proceso de búsqueda y desclasificación en la AFI y en otras áreas.
Lo tercero fue verificar que los documentos que recibimos son solo una parte de lo que la ex SIDE produjo sobre nuestros organismos, ya que tanto por las fechas de los papeles como por las referencias que tienen, es evidente que las cajas contienen series parciales de lo que se produjo. Hay documentos que faltan. Por todo esto, consideramos que es fundamental sostener el trabajo de investigación, preservación y ordenamiento dentro de la ex SIDE, que es la institución productora de esta documentación.
Además del interés institucional en los documentos que reflejan seguimientos realizados a nuestras organizaciones y a sus integrantes, los organismos de derechos humanos planteamos desde el retorno a la democracia que, para reconstruir y comprender cabalmente el plan sistemático de secuestro, tortura, exterminio y de apropiación de bebes y niñes, es fundamental que todas las personas puedan conocer cómo funcionaron las estructuras de inteligencia. Por eso, 45 años después, consideramos que este proceso iniciado en el marco de la disolución de la antigua Secretaría de Inteligencia y en la intervención de la AFI debe sostenerse y profundizarse en las oficinas de la ex SIDE, y debe ampliarse como parte de un proceso integral de desclasificación y acceso público a la documentación relativa al terrorismo de Estado producida en todas las agencias estatales de la época. Las tramas de inteligencia en la historia argentina reciente exceden por mucho a la ex SIDE. Se trata de un entramado de límites difusos que incluye a las estructuras de inteligencia de las fuerzas armadas y de seguridad, así como a lo que se conoce como integrantes “orgánicos” e “inorgánicos”.
Como organismos de derechos humanos involucrados activamente en el proceso de memoria, verdad y justicia y en diversos procesos de desclasificación de documentación oficial, consideramos que el trabajo sobre el archivo de la ex SIDE y la implementación de una política de acceso a la documentación que allí se produjo es una oportunidad histórica para construir y aportar evidencias e información que permita restituir la verdadera identidad a algunes de les 300 hijes de desaparecides que aún buscamos, de los autores y responsables de los gravísimos delitos que se cometieron que aún permanecen sin identificar o para el descubrimiento de documentación que permita conocer el destino de las miles de víctimas cuyos restos aún no fueron hallados y sobre zonas y aspectos claves del funcionamiento represivo de la última dictadura cívico-militar.
La caja de documentación sobre Abuelas de Plaza de Mayo
El material desclasificado entregado por la ex SIDE a Abuelas de Plaza de Mayo es un claro ejemplo del seguimiento que los servicios de inteligencia hacían de forma secreta a los organismos de derechos humanos y a los familiares de víctimas del terrorismo de Estado. La documentación, presentada en dos cajas, cubre el período que va desde 1977 al 30 de diciembre de 1988. Contiene microfichas (digitalizadas) organizadas según la institución que produjo la información, y materiales que corresponden a lo hallado en las bases informáticas de consulta de la AFI en el 2020.
En términos generales, el material demuestra el interés de los servicios de inteligencia en las dinámicas de trabajo y organización de Abuelas en todos los niveles. Por un lado, aborda la organización interna con informaciones sobre donaciones internacionales y la necesidad de autonomía. Por otro, estudia las dinámicas externas con interés por conocer cómo Abuelas se insertó en el proceso de construcción política y cultural en la Argentina y el exterior. Por último, también se enfoca en las dinámicas personales y refleja el interés por las actividades de las personas vinculadas a Abuelas en el territorio argentino e internacional.
Por citar un ejemplo, uno de los parte de inteligencia informa en detalle la 38° reunión de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, destinada a describir la situación de los derechos humanos en la Argentina en las sesiones del 23 y 28 de febrero de 1982. Allí queda clara la participación de un agente o algún contacto cercano, que informaba sobre la intervención de organismos como Madres de Plaza de Mayo, Cels y Abuelas en la sesión.
El seguimiento e interés que se puede apreciar en este documento demuestra la importancia que los servicios de inteligencia daban al seguimiento de estas acciones, ya que repercutían en la forma en que la dictadura era vista por organismos internacionales como la propia ONU. Asombran las descripciones detalladas sobre los movimientos de las integrantes de Abuelas y otros organismos, y los comentarios peyorativos insinuando, por ejemplo, que asistían de manera ilegal a las sesiones, cuando por su trascendencia internacional habían logrado que fueran escuchadas e invitadas por el organismo internacional. El informe de inteligencia deja al descubierto el impacto que la lucha de los organismos en el exterior tenía sobre la dictadura argentina, cuyas autoridades se sentían amenazadas por estas gestiones.
Informes de este tipo también pueden encontrarse en los documentos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos sobre el mismo período, entregados al gobierno argentino, con los que venimos trabajando en la base de acceso y consulta desclasificados.org.ar desde hace dos años.
En el archivo institucional de Abuelas se conserva el discurso que Abuelas brindó en Naciones Unidas por esos días y la repercusión en los medios nacionales e internacionales que provocó.
Otro documento que da cuenta sobre la dinámica del funcionamiento interno de Abuelas es un informe realizado a finales de 1982, de 16 páginas, donde extraña el grado de conocimiento de los agentes de inteligencia sobre Abuelas y también sus análisis y las valoraciones que realizan. Comprende un listado completo de las Abuelas que formaban parte de las filiales del interior y exterior del país; las fuentes de financiamientos y los contactos internacionales. También una llamativa caracterización en la que se describen según su punto de vista las peculiaridades, capacidades y vulnerabilidades de la Asociación; una descripción sobre las actividades desarrolladas por las Abuelas mes a mes desde febrero hasta diciembre de 1982 y finalmente, en las conclusiones se realiza una reseña sobre el nacimiento del organismo y un resumen de su historia, mencionando los que son, a su criterio, sus logros y sus debilidades.
A diferencia de la documentación entregada al CELS, en la mayoría de las microfichas vinculadas con Abuelas de Plaza de Mayo se pueden rastrear los diferentes destinatarios institucionales que recibían los partes de información e inteligencia, demostrando un sistema burocrático e institucionalizado de control de la sociedad civil.
La caja de documentación sobre el CELS
La información sobre el CELS contenida en la caja que recibimos surge del primer conjunto de microfichas digitalizadas y de registros individuales de las bases de datos del Área de Antecedentes de la ex SIDE. Los datos y comunicaciones generadas por la SIDE o por otros organismos de inteligencia cubren el período 1976-1984. Al igual que en la caja de Abuelas, identificamos tres núcleos principales de interés de la ex SIDE sobre el CELS.
Un primer núcleo es el seguimiento de aspectos institucionales: la fundación del CELS en 1979, su constitución legal y sus primeras acciones públicas de denuncia y formación de redes de solidaridad a nivel local e internacional. La ex SIDE estuvo interesada en la búsqueda de fondos para conformar el Centro de Documentación y el Centro de Estudio y Promoción Sindical en Villa Constitución. Luego, un gran volumen de registros denota un seguimiento detallado de los procedimientos y la repercusión pública local e internacional del allanamiento a las oficinas del CELS de 1982 y la detención de varios de sus directivos e integrantes. En ese allanamiento fue secuestrado también un gran volumen de documentación que nunca pudimos recuperar.
El segundo núcleo refiere al seguimiento del trabajo de recepción de denuncias de desapariciones y testimonios realizado en el CELS, e incluye la reproducción de comunicaciones internas, así como sobre comunicados, reuniones y decisiones tomadas en el trabajo jurídico de los casos.
¿Cómo leer documentos de inteligencia?
La lectura de documentos de inteligencia demanda precauciones particulares. Son materiales elaborados en el marco de seguimientos de inteligencia, a veces son parte de las operaciones llevadas adelante para la manipulación de la información divulgada en los medios de prensa, difundida a nivel nacional e internacional y/o de las acciones psicológicas implementadas contra la sociedad civil, y por eso tenemos precauciones particulares al interpretarlos. El historiador Carlo Ginzburg dice algo similar sobre los documentos de la inquisición con los que trabajó para reconstruir ese tiempo, advierte que hay que tomarlos como “fuentes deformadoras”, informaciones que pueden ser tendenciosas como dados cargados. De todos modos, puestas en relación con otros testimonios y fuentes pueden aportar hallazgos para enriquecer las formas de construcción de la verdad, de la memoria y los procesos judiciales. A veces no se trata de la información textual que contienen, sino de una fecha, un destinatario o la posibilidad de corroborar que determinada área del Estado estaba al tanto de un hecho.
En este sentido, creemos que la difusión de estos documentos debe ser muy cuidadosa, tanto para que sean comprendidos en su contexto de producción en el marco de agencias de inteligencia, como por las menciones sensibles que pueden contener respecto de víctimas y familiares y porque también pueden tener valor como evidencia judicial.