Santiago Cafiero: “El 77% de la población mayor de 18 años ya tiene al menos una dosis”

El Municipio de Moreno informa que ya se aplicaron 331.237 vacunas contra el COVID-19, de las cuales 267.466 corresponden a la primera dosis y 63.771 a la segunda.

Hoy en Moreno se reportan 67 nuevos casos confirmados, 74 pacientes recuperados y una persona fallecida. 

Al día de hoy hay 57.183 casos confirmados de COVID.19, 53.590 recuperados y 1.296 personas fallecidas

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero aseguró que durante el mes de agosto se va a «cubrir a la gran mayoría de la población con la segunda dosis» de la vacuna contra el coronavirus.

«El 77% de la población mayor de 18 años ya tiene por lo menos una dosis, la planificación que hicimos fue la correcta», insistió Cafiero y dijo que ante las «noticias falsas», el Gobierno contestó «trayendo y aplicando vacunas».

Acerca de la vacuna Sputnik V, la primera que se empezó a aplicar en el país, recordó que Argentina «tiene parte de la producción, que está a cargo del laboratorio Richmond» y precisó que del componente 2 «vamos a tener durante el mes de agosto 3.000.000 de vacunas terminadas».

Además, indicó que «está previsto recibir vuelos de vacunas con el componente 2 provenientes de Rusia y también avanzar en los estudios de intercambiabilidad en una reunión esta con los ministros de Salud», para establecer si la Sputnik puede darse junto a otra vacuna.

Micaela Chirino: «Nunca nadie valoró lo que es Moreno, y ahora se están haciendo cosas que no lo han hecho otros gobiernos”

Micaela Chirino, delegada de Trujui explica que los trabajos realizados en la localidad son en comunidad y son producto de las decisiones que tomó Mariel Fernández, y ejemplifica: «las calles las hacemos con la asfaltera municipal, la erradicación de los basurales no es sólo por la limpieza, sino también porque el camión pasa por la casa de los vecinos, en todos lados se ven obras y antes no pasaba” 

Las Delegaciones Municipales son espacios de descentralización de servicios públicos y otras obras pequeñas. También son puntos de referencia para la realización de gestiones y trámites. Son de vital importancia porque el gobierno local acelera los tiempos de respuesta a través de estas áreas y esto le permite la proximidad con los vecinos y vecinas del distrito, en cada localidad. 

En Diálogo con Moreno Primero, la delegada de Trujui, Micaela Chirino, resalta la importancia de una Delegación Municipal en dicha localidad por su gran extensión y la cantidad de habitantes, por lo que “se necesita del mini-municipio para poder dar respuestas a diferentes problemáticas, desde obras hasta la asistencia por violencia de género”. 

Anteriormente fue Coordinadora de Delegaciones, y ahora su tarea esta avocada en la localidad que la vio nacer.  Su tarea la considera “una responsabilidad muy grande” que tiene que ver con dar respuesta a las diferentes problemáticas, como así también “una emoción y un orgullo poder resolver las demandas históricas, producto de una localidad olvidada por mucho tiempo”. 

Pero asegura que no es un trabajo sólo de la delegación, sino que es un trabajo comunitario, del cual los vecinos y vecinas forman parte. Al respecto, Micaela explica que “ellos se organizan por manzana y se comunican con la delegación, resolvemos todo en conjunto.” 

Los recursos del Estado siempre son un problema en época de crisis, pero en Trujui lo sortean con el trabajo comunitario donde pone el énfasis Micaela. “Nosotros le damos las herramientas a los vecinos y ellos con los cascotes arreglan las calles a las que no llegamos todavía con el material caliente que obtenemos de la asfaltera municipal, después vamos y nosotros ponemos las luminarias”. 

En comunidad no sólo se hace el trabajo, sino también la planificación a través de reuniones que los vecinos tienen con la delegación. Ejemplo de ello son la colocación de luminarias y corredores seguros. “En las reuniones a veces me piden poner luminaria en dos manzanas, y yo les ofrezco hacer un troncal recto por el que transiten los vecinos, teniendo en cuenta las salidas para ir a la parada de colectivo, a la escuela, y discutimos en conjunto cuales son las calles para hacer los corredores seguros” detalla Micaela. 

En las reuniones a veces me piden poner luminaria en dos manzanas, y yo les ofrezco hacer un troncal recto por el que transiten los vecinos, teniendo en cuenta las salidas para ir a la parada de colectivo, a la escuela, y discutimos en conjunto cuales son las calles para hacer los corredores seguros

Otro problema histórico son los basurales, y la erradicación de los mismos es una problemática que, no sin dificultades, se atiende. Para erradicar los basurales realizan jornadas de limpieza, luego colocan árboles y gomas de colores junto a juegos y mesas para tomar mate y carteles que solicitan no tirar basura. “Los vecinos lo respetan muchísimos, se apropian del espacio, y los basurales terminan siendo generados por gente que no son del barrio, son de otro lado” expresa la delegada. 

Además de la articulación con los vecinos y las diferentes secretarías del municipio, la delegación también realiza obras con beneficiarios del programa Potenciar Trabajo, con quienes articula a través del IMDEL. Por ejemplo, en la construcción de playones deportivos y veredas que ya son moneda corriente en Trujui y que, tal como indica la delegada, “nos parece importante pensar en las personas que tienen movilidad reducida, así que a la hora de construir veredas prestamos atención a ellos también”

Con todo, aún hay mucho trabajo por hacer.  Micaela no les pide paciencia en relación a lo que aún no está hecho, porque entiende que «es una problemática de muchos años y mucha paciencia hubo», pero si les pide confianza porque «esta gestión está preocupada y queremos resolver todos los problemas” y aclara, “pero no podemos resolver en un año y medio lo que no se resolvió en 20 años”. En ese sentido, les recuerda que “no nos vamos a olvidar de ningún reclamo”. 

Micaela se define como “de las que piensan que cuando algo se empieza hay que terminarlo” y es por eso que “cuando vamos a algún lugar y no se puede resolver de inmediato, les doy mi palabra de que vamos a volver, y volvemos, porque me desespera no poder resolverlo, son problemáticas históricas de vecinos y vecinas de Trujui.” 

 Al respecto, define que ese es su desafío en la delegación: “Yo vengo de los barrios populares y los recursos nunca llegaron acá, ahora quiero terminar todo ya porque me encanta ver el trabajo terminado, que la gente vea y diga es verdad, no nos mintieron. Mi desafío es resolver las problemáticas históricas y sanar todo el daño que se ha hecho.” 

Yo vengo de los barrios populares y los recursos nunca llegaron acá, ahora quiero terminar todo ya porque me encanta ver el trabajo terminado, que la gente vea y diga es verdad, no nos mintieron. Mi desafío es resolver las problemáticas históricas y sanar todo el daño que se ha hecho

Por último, expresa que “es un orgullo ser parte del gobierno de Mariel Fernández y que me haya dado la oportunidad de estar en este lugar” y remarca que “nunca nadie valoró lo que es Moreno, y se están haciendo cosas que no lo han hecho otros gobiernos, si podemos hacer las cosas en Trujui es por las decisiones que tomó también la intendenta” y ejemplifica: “las calles las hacemos con la asfaltera municipal, la erradicación de los basurales no es sólo por la limpieza, sino también porque el camión pasa por la casa de los vecinos, en todos lados se ven obras y antes no pasaba.”  

Por último, agrega un condimento más, la participación de los jóvenes y las mujeres en la militancia, y en la gestión: “Nosotros los jóvenes no sólo estamos capacitados, sino también que tenemos muchas energías para construir la patria que queremos, poner a Moreno de pie y en condiciones, lo mismo que las mujeres, somos muy trabajadoras” y aclara, “además hay muchas otras personas que aportan y reconocemos la experiencia, son todos importantes, no somos ni queremos ser sectarios y queremos construir y trabajar con todos.” 

A 45 años del crimen de Angelelli, un obispo mártir de la Iglesia asesinado por la dictadura

El 4 de agosto de 1976, monseñor Angelelli era asesinado a manos de efectivos del Tercer Cuerpo de Ejército, comandado por el genocida Mario Benjamín Menéndez, que fraguaron su muerte como un accidente automovilístico.

El obispo de La Rioja Enrique Angelelli decidió hace 45 años que la opción por los pobres y el compromiso con la defensa de las víctimas valían más que su propia vida, en un país inerme ante el terrorismo de Estado y la represión ilegal que por entonces perpetraba la dictadura cívico militar que gobernaba Argentina.

El 4 de agosto de 1976, monseñor Angelelli era asesinado a manos de efectivos del Tercer Cuerpo de Ejército, comandado por el genocida Mario Benjamín Menéndez, que fraguaron su muerte como un accidente automovilístico.

En reconocimiento a su prédica y martirio, el papa Francisco dispuso dos años atrás su beatificación, al igual que otros tres católicos de la provincia de La Rioja (dos sacerdotes y un laico), víctimas de la última dictadura.

Nacido en 1923 en Córdoba, ingresó con apenas 15 años al seminario y a fines de los años 40 fue enviado a Roma, donde fue ordenado como presbítero en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma, en Italia.

A su regreso a la Argentina, en 1951, se vinculó con los sectores de la Juventud Obrera Católica (JOC) y quedó a cargo de la capilla Cristo Obrero, en su provincia natal, donde colaboró con el sacerdote italiano Quinto Cargnelutti.

En medio de los debates por el Concilio Vaticano II, la gran reforma lanzada por el papa Juan XXIII en 1959, Angelelli obtuvo la designación como obispo y ya en esos años su compromiso con los sectores menos favorecidos de los barrios de Córdoba estaba muy difundido.

Su compromiso con la tarea pastoral


En función de esta tarea pastoral, el Vaticano lo designó un año después como arzobispo auxiliar de la provincia, y una de sus primeras medidas consistió en ordenar que los seminaristas se hicieran presentes en los barrios obreros para tomar contacto con la realidad.

Angelelli propició desde su Diócesis la conformación de grupos de laicos comprometidos con los sectores populares de Córdoba.

Esas actividades y sus enfrentamientos con la jerarquía encabezada por el nuncio apostólico Humberto Mozzoni y el cardenal Antonio Caggiano le valieron que en 1968 se le asignase la Diócesis de La Rioja.

Obispo Enrique Angelelli

Con un estilo franco, llano y directo, el religioso vinculó desde los comienzos su tarea pastoral con los sectores más humildes de la provincia.

Trabajó de forma activa para propiciar la organización de los trabajadores agrícolas, los mineros y las empleadas de servicio doméstico.

Su popularidad era tan grande entre los humildes, que sus misas dominicales desde la catedral de la capital riojana eran transmitidas por radio para toda la provincia.

A pesar del malestar que sus postulados causaban a los interventores militares de La Rioja, en los tiempos en los cuales el país era gobernado por el dictador Juan Carlos Onganía, la popularidad de Angelelli crecía entre los sectores de la Iglesia.

En esa Argentina que vivía un contexto de creciente movilización social y política contra la dictadura que se expresaba en huelgas, manifestaciones y acciones armadas, el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM) postulaba la teoría de la liberación de los oprimidos y profundizaba el conflicto con las autoridades de la Iglesia.

Aunque no integraba este movimiento, Angelelli proponía desde La Rioja un diálogo con estos sectores, una postura que irritó aun más al sector integrista de la Iglesia encabezados por los obispos Adolfo Tortolo y José Miguel Medina.

En 1973, Carlos Menem, quien años más tarde sería electo presidente de Argentina, se consagró gobernador de la Rioja y las relaciones entre Angelelli y esta familia poseedora de viñedos en el pueblo de Anillaco no estuvieron exentas de conflictos.

En la lista de la Triple A


Los comerciantes y hacendados de la provincia reclamaron la renuncia de Angelelli y en 1974 la organización parapolicial Triple A incluyó al obispo en una lista negra de personalidades que serían «inmediatamente ejecutadas».

Las réprobas contra la figura del religioso se incrementaron en medio de un clima de violencia política que se hacía cada vez más extremo.

El Golpe de 1976


A principios de 1976, el vicario castrense Victoria Bonamín visitó la base aérea de El Chamical y pronunció un discurso en el que afirmó que «el pueblo había cometido pecados que sólo podían redimirse con sangre».

El clima de represión se intensificó en La Rioja tras el golpe del 24 de marzo de 1976, y los sacerdotes que respondían a Angelelli eran blancos del terrorismo de Estado.

El 18 de julio, los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias fueron torturados y asesinados en la localidad de Chamical, donde cumplían sus deberes religiosos.

Dos semanas después, Angelelli decidió viajar a Buenos Aires con el propósito de denunciar estos crímenes y del campesino católico Wenceslao Pedernera, ocurrido quince días antes.

El obispo se trasladaba en una furgoneta que tras ser encerrada por un auto, volcó a la altura del paraje Punta de los Llanos, en la ruta 38.

El cura Arturo Pinto, quien conducía el vehículo accidentado, contó que, tras permanecer durante un tiempo inconsciente, vio el cuerpo de Angelelli tirado en el suelo, con «lesiones en el cuerpo, como si lo hubieran golpeado».

Aunque el diario L’ Osservatore Roano, órgano oficial del Vaticano, calificó el hecho como «un extraño accidente», el cardenal Juan Carlos Aramburu negó que el hecho se tratara de un crimen y la investigación se cerró.

Con el retorno de la democracia, el juez de La Rioja Aldo Morales reabrió el expediente y dictaminó que la muerte de Angelelli se trató de «un crimen fríamente calculado y esperado por la víctima».

Sin embargo, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y los indultos del presidente Menem impidieron que las investigaciones continuaran contra el general Luciano Benjamín Menéndez, titular del Tercer Cuerpo de Ejército durante el terrorismo de Estado, y los militares José Carlos González, Luis Manzanelli y Ricardo Román Oscar Otero.

Un delito de lesa humanidad


En 2005, la derogación de la leyes de impunidad permitió que el crimen se investigara como delito de lesa humanidad, y cinco años más tarde se imputó en el expediente al exdictador Jorge Rafael Videla, a Menéndez y a otros doce militares y policías.

El 4 de julio de 2014, Luis Fernando Estrella y Menéndez fueron condenados a cadena perpetua por el crimen de Angelelli.

Juicio de lesa humanidad por el asesinato de Angelelli.
Juicio de lesa humanidad por el asesinato de Angelelli.

Un año antes, con la venia del papa Francisco inició el proceso de beatificación de Angelelli, Longueville, Muria y Pedernera, que concluyó el 27 de abril de 2019 con una ceremonia realizada en La Rioja.

La consagración de los mártires estuvo encabezada por el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, el cardenal italiano Angelo Becciu, y concelebrada por unos 50 obispos argentinos, dirigidos por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, y unos 300 sacerdotes.

Se trató de un reconocimiento al martirio que Angelelli y sus tres compañeros riojanos sufrieron a manos de los genocidas que intentaron acallar su opción por los pobres y defensa de la vida.

Télam