Museo Mariani: El diamante tanguero de Moreno

Ubicado en La Rabida al 100, el museo abre sus puertas de manera gratuita para ofrecer un recorrido por el taller-museo de la familia Mariani, invitando a conocer la historia que le asignó a la localidad de La Reja el título de “La ciudad del bandoneón”.

Fotografías de grandes íconos musicales como Francisco Canaro, Enrique DIscépolo, Anibal Troilo, José Rasano y las 402 partituras originales donadas por el compositor y autor de tangos, Feliciano Brunelli, son solo algunas de las joyas que atesora el museo. Además, cada una de las visitas cuenta con el relato en primera persona de quien fue la impulsora de este espacio histórico, María Elisa Coronel de Mariani.

“El museo comenzó siendo un pasillo de muestra en realidad, más que nada porque la gente que se acercaba a comprar, muchas veces tenía que esperar un tiempo prolongado para que esté listo el instrumento. Entonces, a Coco se le ocurrió armar como un mini recorrido por la historia de la familia, para quienes esperaban se entretengan y conocieran un poco sobre su historia, los músicos con los que habían trabajado”, nos comparte Sabrina, hija de Elisa Coronel e hija del corazón del último lutier del taller de bandoneones, Luis Alfredo “Coco” Mariani.

La historia de Coco Mariani y su amor por la creación de acordeones y bandoneones es, en parte, heredera de su padre, Don Diulio Mariani, quien inicia el contacto con los instrumentos, gracias a su padre, que solo los comercializaba. Diulio se dedicó exclusivamente al ajuste y reparación de instrumentos. Ser luthier era cosa de familia. En 1956, a los 15 años, Coco comienza a trabajar a la par de su padre en el único taller que tenían, ubicado en Capital Federal. Desde su ingreso al taller, el hijo de Diulio, además de encargarse de la reparación, fue clasificando y ordenando recortes de diarios, fotografías y partes de instrumentos, que luego conformarían las piezas de lujo del museo. 

“Se podría decir que todo empezó por casualidad. Yo tenía 20 años cuando con Coco nos adoptamos como familia, en ese momento no había prestado atención suficiente como para darme cuenta que estaba viviendo rodeada de historias importantísimas del tango. Coco tenía una colección de cosas enorme pero nunca había pensado en la idea de un museo hasta que se lo mencionó mi mamá. Y en el 2000 el taller también arranca a ser museo”, agregó la hija de Luis Mariani.

Varios años después desde el inicio de Luis en el oficio, el taller familiar se muda a La Reja, para comenzar a dar vida en octubre de 1972 a la fábrica de bandoneones y acordeones. En un gran galpón de chapa atrás de la casa, Luis dio un paso más allá de su padre. Si bien continuaron con la reparación de instrumentos, decidió apostar a la producción propia, crear los instrumentos desde cero. El primer bandoneón construido lo prueba Aníbal Troilo, quien no dudó un segundo en alentar a Coco para continuar con la fabricación propia después de haber probado el regalo y primer creación de Luis.

Y así fue, en los años 80 dejan el galpón y compran el terreno vecino de la casa para poner plenamente en marcha la fábrica Mariani, que hoy es el museo. Con más de 400 instrumentos creados y distribuidos alrededor del mundo, Coco Mariani dedicó hasta sus últimos días a lo que movía la sangre en sus venas, “Coco era muy detallista, sus trabajos eran impecables. Le ponía tanta dedicación, tanto amor a todo lo que hacía, a cada parte de sus instrumentos, que eso se veía en el producto final. No por nada iba a ser tan reconocido por tantos buenos artistas. Él siempre fue así, cuando ya no pudo seguir yendo hasta el taller, se trasladó lo necesario para seguir trabajando pero desde su casa”, comentó Sabrina.

La creación de los instrumentos nace por varios estímulos, uno de ellos fue porque en el país no entraban importaciones, lo que llevaba a los músicos locales a buscar dentro del país la mejor opción, y todos coincidían en los trabajos hechos por Coco. Tal fue la repercusión de sus obras que con tanto ímpetu creaba, que logró capturar la atención de amantes del tango alrededor del mundo, siendo Francia y China dos de los países que más instrumentos Mariani compraron.

A días del quinto aniversario de la partida física de Coco Mariani, su hija remarcó el objetivo del lugar que abraza a las historias del tango y el trabajo minucioso de su padre, “Siempre se buscó aportar a la cultura y a la educación. Concientizar que en La Reja tenemos un diamante en bruto con mucho para dar, sin  ningún interés económico, solo queremos que todos puedan acercarse y ver que tenemos un pedazo de historia importantísimo acá. Incluso creo que hasta mi papá se fue sin saber el aporte cultural que la familia Mariani le había hecho a Moreno”.

El museo se sostiene a pulmón de la familia Mariani y no deja de invitar, principalmente a los vecinos y vecinas de Moreno y alrededores, para lograr el cometido de los Mariani, saber que este tesoro histórico nos pertenece y tiene sus puertas abiertas para compartir todo su potencial.

Para visitar el  museo pueden comunicarse con la administración al 11-3826-5210 y coordinar una visita.

El nuevo tinglado del Polideportivo de Paso del Rey ya tiene luz

La estructura está terminada, las gradas y los bancos para jugadores de básquet colocados, actualmente, se colocan los fenólicos en las paredes y se realizan instalaciones eléctricas.

A partir del acuerdo que firmó la intendenta Mariel Fernández con el ministro Matías Lammens, la Municipalidad de Moreno, a través de la subsecretaría de Deportes y Recreación, avanza en la construcción del tinglado para el primer espacio deportivo cubierto municipal en el Polideportivo de Paso del Rey, que ya tiene las gradas y los bancos para los jugadores de básquet en un trabajo conjunto con beneficiarios del programa Potenciar Trabajo.

Se trata del techado del playón de la cancha de basquetbol y handball que se realiza con fondos del Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación, y con fondos municipales. Con la estructura ya finalizada, actualmente, en el gimnasio cerrado se avanzó con el cableado eléctrico, los cables subterráneos de iluminación y se colocaron los fenólicos en las paredes. Además, se instaló un nuevo tablero de iluminación para todo el edificio y se colocaron las luminarias en las canchas de fútbol del Polideportivo. 

“El objetivo era tener el primer espacio deportivo amplio y cerrado techado para dejar de pedir prestado instalaciones a algún club privado local”, expresó Camilo Giménez, subsecretario de Deportes del Municipio, y destacó que: “Es algo histórico para nuestro distrito”. 

Por otro lado, se condicionaron el predio del Sindicato del Seguro y las canchas de tenis del Club y Biblioteca Mariano Moreno para que los participantes de los Juegos Bonaerenses y de la Escuelita de Tenis puedan realizar las competencias y entrenamientos en condiciones. 

La historia del joven morenense que ganó la medalla de plata con Los Murciélagos en los Juegos Paralímpicos Tokio 2020

Brian Pereyra: “cuando me golpeo con algún palo no pasa nada, total adentro de la cancha son más los golpes, yo me levanto y sigo adelante.” 

El pasado sábado 4 de septiembre Los Murciélagos ganaron la medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Disputaron la final de futbol 5 ante Brasil y cayeron en un ajustado 1-0. Entre los 10 seleccionados se encuentra Brian Pereyra, un joven morenense de 28 años que ya es un orgullo para el distrito

Brian tuvo de chico un problema en el nervio óptico que lo llevó a perder la visión a la corta edad de 13 años, por aquellos días sus padres se estaban separando, pero ese momento de su vida iba a ser superado mostrando una gran capacidad de resiliencia. 

Conoció el deporte para ciegos en Deportivo Defensores donde practicó diferentes disciplinas hasta conocer el futbol para ciegos en el instituto Román Rosell de San Isidro, hoy se encuentra jugando en Huracán, en el año 2011 lo llamaron para formar parte de la selección juvenil de Los Murciélagos, y con mucho entrenamiento y dedicación se ganó un lugar en el seleccionado que viajó a Tokio. 

En diálogo exclusivo con Moreno Primero Brian cuenta que durante la pandemia tuvo que adaptarse a las medidas de aislamiento, “no sólo no podía entrenar con el equipo, sino que tampoco podía ir al gimnasio, tuve que conseguir mis propios elementos para entrenar desde casa”. Sin embargo, el plantel llegó bien preparado y estuvo a la altura de las circunstancias. 

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“Ganamos la medalla de plata” expresa contento el morenense, y relata, ”Argentina no llegaba a una final desde el año 1994 en Atenas, fue como un sueño, una lucha enorme, lo venimos peleando hace años”. Además, asegura “Dios estuvo ahí, fue muy bueno conmigo” 

Argentina no llegaba a una final desde el año 1994 en Atenas, fue como un sueño, una lucha enorme, lo venimos peleando hace años

Mientras espera por la copa América, Brian se quiere afianzar como jugador de Los Murciélagos porque “representar al país es lo más grande que existe, es el sueño de toda persona jugar aunque sea un minuto con la camiseta argentina, y cada vez que entro a la cancha lo disfruto mucho porque para mí es un privilegio”. 

También resalta que siente orgullo no sólo como argentino, sino también como morenense “porque es difícil para una persona de acá de Moreno, estando tan lejos de todo, poder llegar tan alto”, explica, y ejemplifica “yo siempre digo que viajé por todo el mundo, por tokio, por México, por Chile, pero no conozco el Obelisco”. 

Es difícil para una persona de acá de Moreno, estando tan lejos de todo, poder llegar tan alto

Con respecto al deporte, recuerda que cuando empezó por primera vez con el programa deportivo en Moreno “jamás imaginé que el deporte me iba a cambiar la vida” y aclara, “no sólo por conocer el mundo, sino también por lo que aportó a mi salud, mi confianza y mi orientación dentro y fuera de la cancha”.  

Por su experiencia, entiende que “hay gente que quizás no se anime porque, al no ver, es un deporte de mucho contacto y hay muchos golpes”, pero Brian los invita a que se animen porque “lo más lindo que le puede pasar a una persona es hacer deporte, más a una persona con alguna discapacidad porque ayuda muchísimo.” 

Personalmente, expresa el deportista, “me ayudó mucho a perder el miedo”, y recuerda que “en el primer partido que me tocó jugar terminé en el hospital, pero los golpes me ayudaron a perder el miedo, aprendí a orientarme y a como poner la mano”. A pesar de eso, “los golpes no me iban a hacer que deje lo que más me gustaba” afirma. 

Los golpes no me iban a hacer que deje lo que más me gustaba

Hoy me chocó quizás más afuera de la cancha que adentro, y cuando me golpeo con algún palo no pasa nada, total adentro de la cancha son más los golpes, yo me levanto y sigo adelante.” concluye.