Lourdes Grand: «Hoy día somos muchas las mujeres que entrenamos, y lo hacemos a la par de los hombres».

A horas de un nuevo 8M, la joven boxeadora del barrio La Perla de Moreno dialogó con Moreno Primero acerca de su carrera cómo boxeadora y de qué manera se siente atravesada por esta lucha que busca lograr mayores niveles de igualdad en el mundo del deporte. “Arranqué boxeo a los 10 años, primero fue con la idea de bajar de peso, pero a los 15 ya empecé a competir. Mi abuelo era boxeador así que el boxeo siempre estuvo presente en mi familia».

El mundo del deporte, como cualquier otro ámbito en la actualidad, no queda exento de las discusiones en materia de igualdad de géneros que han logrado instalar de forma transversal los feminismos organizados en los últimos años. Este universo que, históricamente fue patrimonio masculino, es quizás uno de los espacios donde más claramente se aprecia la designación de roles de género socialmente instalados por el sistema patriarcal. Desde hace décadas muchas generaciones crecemos con la idea de que hay deportes para varones y deportes para mujeres, y que atravesar ese límite socialmente instalado es complejo y riesgoso. 
 
Si bien lentamente este aspecto se va modificando y hoy es mucho más común ver mujeres y diversidades desempeñándose en todos los deportes, incluso en aquellos más socialmente instalados como patrimonio de lo masculino, aún siguen existiendo deportes donde la presencia femenina es estigmatizada, señalada, o ninguneada.

Los cuerpos de las mujeres deportistas, muchas veces son sexualizados, cosificados y sus logros deportivos ninguneados. Pero como en todos los otros ámbitos las mujeres también se abren camino en el deporte, alzan la voz y reclaman condiciones más igualitarias.

Lourdes Grand es una joven boxeadora del barrio La Perla de Moreno con la que dialogamos desde Moreno Primero de su carrera como boxeadora y de qué manera se siente atravesada por esta lucha que busca también lograr mayores niveles de igualdad en el mundo del deporte. “Arranqué boxeo a los 10 años, primero fue con la idea de bajar de peso, pero a los 15 ya empecé a competir. Mi abuelo era boxeador así que el boxeo siempre estuvo presente en mi familia».
Lourdes entrena todos los días a doble turno, por la mañana realiza la parte física, y por la tarde la técnica. En el medio se desempeña como profesora de boxeo en la escuela municipal de Catonas, y estudia el profesorado de educación física. También da clases de forma particular.

Con respecto a su infancia cuenta que muchas veces en el colegio se sentía estigmatizada por practicar boxeo: «Más que nada en el colegio, yo les contaba a mis compañeros que practicaba este deporte y me trataban de machona», y agrega que no solo sintió la estigmatización individual, sino otra directamente hacia el deporte en sí, «mucha gente cree que no es un deporte o que solo se trata de tirar piñas y es mucho más que eso».

Si bien considera que en los últimos años a la mujer se la tiene mucho más en cuenta en el deporte, dijo: «Hoy día somos muchas las mujeres que entrenamos, y lo hacemos a la par de los hombres, incluso muchas después de ser madres siguen entrenando», marca algunas desigualdades concretas de su práctica deportiva que considera sumamente injustas, vinculadas a lo económico y, expresó que “lo que me parece muy mal es que a las mujeres que pelean por títulos mundiales se les paga mucho menos que a los hombres».

Lourdes que lleva 60 peleas amateur, y está a la espera de su segunda pelea como profesional en la categoría superligero donde compiten quienes tienen hasta 63 kilos 500, nos cuenta también que mientras peleaba como amateur con un grupo de boxeadoras se manifestaron en contra de una situación que consideraban muy injusta: “En la federación cuando vas a competir te hacen hacer un test de embarazo, y lo tenemos que pagar nosotras, lo cual nos implica un gasto extra que los varones que compiten no tienen, ese gasto sumado a muchos otros que tenes que afrontar, como el viaje hasta el lugar de la pelea, deja afuera a muchas chicas que no tienen ese dinero”.

Rumbo al 8 de marzo: reivindicaciones y demandas en una nueva jornada histórica

Durante el fin de semana largo de carnavales un grupo de hombres decidió violar a una mujer en el barrio de Palermo. A nada de un nuevo 8 de marzo en Moreno Primero nos preguntamos: ¿Cómo impactan las consignas y demandas de la agenda feminista en los territorios?, ¿Cuáles son las consignas más importantes para este año? ¿Qué escenario dejó la pandemia?

Si bien históricamente en esta fecha se recuerda mundialmente un hecho trágico donde murieron 129 mujeres en una fábrica, luego de declararse en huelga, durante mucho tiempo la importancia del día se vio trastocadapor una mirada patriarcal que lo había convertido en una cuestión comercial donde a las mujeres se nos regalaba bombones, flores y se nos decía “Feliz día”. Gracias a la impronta que tomó el movimiento de mujeres alrededor del mundo hace ya muchos años, el 8 de marzo se convirtió en una jornada de lucha y reivindicaciones.

En nuestro país las calles se colman de miles de mujeres y diversidades que se encuentran, saliendo por unas horas de la urgencia cotidiana, para visibilizar las demandas históricas, pero también actuales de la agenda feminista. Una agenda que viene demostrando su transversalidad a todos y cada uno de los temas que atañen a nuestra sociedad.


Este año, sin ir más lejos una de las consignas que nuevamente atravesara la jornada es el impacto directo y profundo que tiene sobre las vidas de las mujeres y el colectivo LGTBI+ de nuestro país, la deuda contraída por el macrismo con el fondo monetario internacional. La discusión en torno a las políticas de cuidados que se vio tan claramente durante la pandemia, la pregunta que se visibiliza ¿Quiénes son todas esas mujeres que pusieron el cuerpo para que a nadie le falte un plato de comida en los barrios durante las necesarias medidas de aislamiento, y quien les paga por su trabajo?, por otro lado, otra de las grandes demandas girará en torno a la reforma del poder judicial, que aún hoy continúa sin tener una real perspectiva de género.

Si bien es una época de transformaciones, las estructuras patriarcales siguen vigentes, y mostrando resistencia, disputando el terreno con todos esos avances en materia de igualdad y derechos que se han podido conseguir. 

Sin ir más lejos, la noticia que sacudió el fin de semana fue la violación de una joven de 20 años en manos de un grupo de seis jóvenes, a plena luz del día en el barrio porteño de Palermo. Con respecto a este aberrante hecho, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández manifestaba en sus redes sociales “No son locos. Son parte de un sistema que legitima la violencia. Tenemos que seguir construyendo políticas públicas que transformen las masculinidades y rompan el pacto machista que está presente en todas las relaciones de poder” resaltando la importancia de la construcción de sentido que implica el lenguaje.

Moreno es un distrito cuya gestión gubernamental pone especial énfasis en la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, pero que además tiene una perspectiva de género transversal a todas las áreas de gobierno y todas las políticas que se implementan, convirtiéndose así en un claro ejemplo de cómo abordar la cuestión desde lo territorial, y comunitario, desde un estado presente y comprometido. 

¿Pero, de qué manera se compatibiliza y vinculan esas grandes consignas y demandas que serán protagonistas este próximo 8 de marzo con la realidad concreta de los territorios, en las estrategias comunitarias o a la hora de gestionar un municipio?

Desde Moreno primero nos propusimos indagar a través de distintos testimonios de mujeres del distrito como las atraviesa esta agenda en sus vidas cotidianas, en sus diferentes ámbitos de participación. Testimonios que iremos dando a conocer en el transcurso de la semana. Queda por delante una semana de organización, asambleas, consignas y preparativos, vamos a transitarla leyendo la voz de sus protagonistas.

Carla Paolillo: «Muchas mujeres que se acercan nos manifiestan que es la primera vez que se sienten escuchadas»

Frente a un escenario sumamente complejo a nivel nacional, donde solo en el año 2022 el número de femicidios alcanzó a 1 cada 27 horas, las políticas que permiten territorializar los espacios de acompañamiento a mujeres y diversidades son sumamente importantes y necesarios. Se inauguraron dos nuevos puntos violeta en Moreno.

En este sentido, el municipio de Moreno continúa fortaleciendo la creación de los puntos violeta. Los puntos violetas son espacios de primera escucha para acompañar y prevenir situaciones de violencia de género. En conversación con Estela Álvarez, Directora General de Programas de Promoción, Prevención y Puntos Violeta nos cuenta que recientemente se inauguraron dos nuevos puntos, uno en el centro cultural Rufina en Moreno Norte y otro en el Centro Cultural La Casona en barrio Los Nogales. “Estos espacios que también son espacios de promoción de derechos extienden a todes les vecines las políticas de la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidades. Se articula con las distintas instituciones de la zona, escuelas, clubes, sociedades de fomento, iglesias, organizaciones”, nos agrega también la importancia de que sean espacios donde las mujeres y diversidades que vayan a pedir asesoramiento puedan sentirse acompañadas, cómodas y en un espacio de intimidad y respeto absoluto donde «cada punto debe contar con un espacio físico que puede ser en una delegación municipal, un merendero, cualquier espacio donde haya un lugar íntimo y acogedor donde hacer la primer escucha, que funcionan con horarios y días fijos”.

Los puntos funcionan como un primer eslabón, una base territorial, cercana y conocida por las vecinas y vecinos, un espacio familiarizado con el barrio. Un lugar donde poder ir sin temor, y ser recibida cálidamente. Primer eslabón, porque luego los casos que así lo ameritan son derivados a la secretaría para su seguimiento y acompañamiento. Una forma de conectar el territorio con el estado de forma concreta y práctica, con el objetivo principal de acercar derechos a aquellas mujeres y diversidades que estén atravesando situaciones de violencia, en cualquiera de todas las formas en que esta puede manifestarse.

La comunidad organizada en pos de una lucha que nos atañe a todos, todas y todes. Estela nos cuenta con respecto a la capacitación de las promotoras: “Las promotoras Micaela García se capacitan constantemente, para nosotres es muy importante porque son las que están en el territorio, las que nos comunican constantemente las diversas situaciones. Cuando alguna organización nos solicita la apertura de un nuevo punto violeta, si no tienen promotoras primero vamos y hacemos todo el trabajo de capacitación”, agrega Estela.

Carla Antonella Paolillo, de la organización «La 125», es quien coordina el recientemente inaugurado punto Violeta que se encuentra en el Centro Cultural La Casona, de barrio Los Nogales. Es el segundo punto violeta que abren como organización, ya que el primero funciona en la Biblioteca Claudia Falcone, en el barrio Cascallares: “Cada punto violeta independientemente de que depende de la secretaría, tiene la posibilidad de tener autonomía a la hora de sumar actividades, de darle la personificación más acorde a las características del barrio que considere, nosotras hacemos diferentes actividades, además de que realizamos una itinerancia con una mesita por distintos barrios”, mencionó, mientras que en cuanto al rol de las promotoras aclara que: “una vez que derivamos la situación que nos llega a la secretaría, evitamos seguir llamando a la persona, ya que sería de alguna manera hostigarla, o incluso revictimizarla”.

Con respecto a la respuesta que reciben en los barrios una vez inaugurados los puntos, Carla nos cuenta con cierta emoción que la respuesta siempre es muy buena, ya que hace que las mujeres y disidencias del barrio se sientan menos solas. En relación a esto afirmó: “Nuestro trabajo es justamente poder hacerle entender a cada una de esas mujeres, de esas disidencias, de esas niñeces que no están solas, que la escucha también llega al barrio, y que hoy en día hay una política de estado que se da sólo en el partido de Moreno, algo que es para destacar y que sigue creciendo día a día”.

El nuevo punto que se inauguró se encuentra a media cuadra de la escuela Mariano Moreno, con respecto a esto Carla nos cuenta que: «va a ser una gran herramienta para toda esa comunidad educativa. Muchas mujeres que se acercan nos manifiestan que es la primera vez que se sienten escuchadas, y acompañadas y eso te da la pauta de que no estamos trabajando en vano, que no es una política de cartelería sino una política de estado que lleva mucho laburo atrás”. Por último, agrega con respecto a su rol como trabajadora del punto que también siente el acompañamiento de sus compañeras para poder desarrollar la tarea de que “No solamente las mujeres en los barrios no están más solas, sino que una como mujer trabajadora, como militante de la igualdad de género tampoco está sola, contas con un montón de compañeras comprometidísimas y una secretaría que siempre escucha las propuestas que hacemos desde los puntos”.

Actualmente en Moreno funcionan más de 30 puntos violeta dispersos entre las distintas localidades del distrito, en cada uno de ellos las promotoras Micaela García se capacitan constantemente, pero sobre todo trabajan con sororidad y amor hacia las mujeres y diversidades de sus barrios, comprometidas con una causa trascendental en estos días donde las mujeres seguimos ganando derechos pero también continuamos siendo víctimas de las formas de violencias más atroces que existen solo por nuestra condición de género. Las promotoras llevan ese nombre en honor a la joven militante política, que fue víctima de femicidio en el año 2017 cuyo crimen abrió un camino de lucha que dio paso a la Ley Micaela García, promulgada el 10 de enero de 2019, y que establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. En Moreno, la comunión entre un estado municipal comprometido, y las organizaciones libres del pueblo son el ejemplo de que la lucha contra las distintas formas de violencias, la adquisición de nuevos derechos para las mujeres y diversidades solo es posible de construir desde una comunidad organizada territorialmente en cada barrio, en cada escuela, en cada espacio comunitario, para que el camino de empoderamiento que aleja de las situaciones de violencia no sea un camino solitario, tortuoso y frío, sino uno repleto de escucha y empatía, donde nunca mas reine la soledad.

Centro Cultural Rufina: Perú esquina Italia,Moreno Norte. Lunes y miércoles de 10 hs a 12 hs

Centro Cultural la Casona: Posadas 938, Barrio Los Nogales. Martes y sábados: de 9;00hs a 12:00 hs y martes: 14:00hs a 17:00hs.