El distrito Mariano Moreno, lleva el nombre de un abogado, periodista y político argentino, tan querido por muchos y tan odiado por otros. Un día como hoy, hace 242 años, nacía en Buenos Aires.
Mariano Moreno es uno de los ideólogos de la Revolución de Mayo y participó en ella como secretario. Sus pensamientos y sus anhelos darían paso al “morenismo”, el ala más radical de la revolución iniciada en 1810.
La Revolución de Mayo abrió dos caminos. El primero era el autogobierno, en principio, dentro de la monarquía y hasta que el rey Fernando XVII recuperara su libertad -había sido encarcelado por Napoleón-. Esa posición inicial dio paso a un proyecto más ambicioso, de cambio económico y social que estuvo inicialmente ligada a la figura distinguida dentro de la junta, Mariano Moreno.
El abogado y periodista no sólo pretendía remplazar las autoridades coloniales. Pretendía ir más lejos y transformar completamente el orden vigente. Quería instalar la libertad, la razón y la justicia entendidos como principios universales.
Inauguró el periódico “La Gazeta” y allí sostuvo que más allá del amor que pudieran sentir por el monarca preso, algo estaba mal. El rey de España, postula Moreno, no era legítimamente rey porque los americanos no acordaron que sea su soberano, sino que se impuso a través de una conquista. Es en esa crítica del dominio colonial que está el germen de la independencia.
A su vez, comenzó a impugnar la monarquía como sistema. Proponía una república -algo revolucionario e innovador para la época- donde el pueblo eligiera sus representantes.
La revolución de mayo entonces, tuvo su ala morenista. Pretendían construir una Nación en lugar de una colonia. No sabían muy bien cuál iba a ser esa Nación. Sin embargo, lo que sí afirmaban con seguridad era una cosa: debía afirmarse sobre el principio de la soberanía popular.