Se conmemora un nuevo Día Nacional del Chamamé

Un 19 de septiembre, hace 46 años, fallecía en Buenos Aires Mario del Tránsito Cocomarola, uno de los mayores exponentes del chamamé y, en homenaje a su figura, se conmemora el Día Nacional del Chamamé, declarado por la Ley Nacional 26.558. Como parte de una generación de grandes músicos, logró que los sonidos de su región se escucharan en todo el país.

Desde Moreno Primero, dialogamos con el reconocido Walter Bogado, bailarín y coreógrafo chamamecero, oriundo del interior del Chaco y morenense por adopción. “Es un día especial para nosotros, los chamameceros porque, si bien es un aniversario del fallecimiento de don Tránsito Cocomarola, será el primer festejo desde que se consagró por la UNESCO al chamamé como Patrimonio Intangible de la Humanidad, el último 16 de diciembre”, sostuvo Bogado.

Walter no dudó en contarnos cómo alguien que es de un lugar tan lejano como el interior del Chaco, hoy vive en Moreno: “Llegué  en el año 2006. Vivía y trabajaba en la ciudad de Padua, en Italia, y se me había vencido la visa de trabajo, entonces me vine al Chaco a esperar que salga de nuevo. Mi compadre y profesor de danza de acá de Moreno, Adrian Velázquez, me dice un día: vení y alquila algo por acá, así no tenes que esperar desde allá desde Barranqueras. Cuestión que me acerqué a Moreno, ya había conseguido trabajo acá y me fui aquerenciando. Llegué de la mano de él, me instalé, me enamoré y hoy tengo toda mi familia acá viviendo en el barrio de Trujui, en el cruce Castelar”.

El chamamé es la música más popular del litoral argentino, es una danza alegre y animada -aunque a veces también suena melancólico y triste, o alegórico- que trasciende la música y se convierte en una expresión personal y colectiva.

En relación a su vínculo con el chamamé, Bogado cuenta que nació a muy temprana edad: “Yo soy del 72, hijo de padre correntino y madre chaqueña. Uno de la localidad de Alvear y la otra de Samuhú, muy al interior del Chaco. Mis abuelos vivieron la época dorada del chamamé, allá por la década del  40, cuando eran jóvenes, y en toda esa zona del litoral era la música de preferencia. Ahí nacen los 4 mayores exponentes que tiene este género: Isaco Abitbol, Ernesto Montiel, Tarragó Ros Padre y Tránsito Cocomarola”, y añadió que “tanto en la casa de mis abuelos paternos como maternos, se escuchaba chamamé. Ya siendo más grande, en la década del 80, estando en Barranqueras, Chaco, me empapé muchísimo más. Me despertaba escuchando chamamé y me iba a dormir escuchando chamamé, por más que a uno en ese momento no le gustaba, en la región se escuchaba esa música”.

A la hora de reflexionar acerca del momento que atraviesa el género musical, el oriundo de Barranqueras afirma que “no se está generando público nuevo que escuche chamamé. A no ser que nazcas en el interior del Chaco. Hoy en día, está costando mucho, fijate que Cosquín es la capital nacional del folclore y, en la última edición, prepandémico, de las nueve lunas en ninguna figuraron conjuntos chamameceros. Prácticamente no se está teniendo en cuenta, ni que hablar de los consagrados, que también les está costando tener participaciones”.

En el origen del género puede encontrarse una especie de “sincretismo musical”, ya que podemos encontrar a la cultura guaraní, no solo en su base musical, sino también en lo más profundo de las gargantas que explotan en un Sapucai, con las posteriores influencias alemanas que se escuchan al ritmo del acordeón o el bandoneón. Hoy es un ritmo tradicional argentino.

Por último, Walter afirmó que “la pandemia complicó un montón de proyectos y trabajos que tenía fuera de la provincia. Pensá que yo vengo de una danza que es de pareja tomada y el contacto, el vínculo, es muy estrecho. Si bien hoy hay peñas folclóricas que ya están abiertas y funcionando, esto es porque se permite bailar separados. En cambio, en el chamamé no”, y añadió que gracias al uso de la tecnología por parte de la gente, “hoy tengo alumnos que de otra manera no hubiese conectado. Incluso alumnos fuera del país, que de no ser por la pandemia, no me hubiesen conocido”.

Terminó la espera de años: comienza a llegar el asfalto a los diferentes barrios de Moreno

Gracias a la planta asfáltica municipal, empieza a saldarse la deuda de más de 20 años con las y los vecinos del Municipio. En Moreno Primero, dialogamos con Emiliano Morea, vecino del Barrio Mayor del Pino, quien nos expresa su alegría.

Ubicada en el Parque Industrial II, en la localidad de Cuartel V, en el mes de julio comenzó a funcionar la nueva planta asfáltica. Desde ese entonces, permite pavimentar calles todos los días y, de esta forma, dar respuesta a los históricos reclamos de la comunidad. 

El proyecto es un compromiso asumido por la actual gestión del Municipio y, a partir de la propuesta, se llevó a cabo en un esfuerzo en conjunto de los tres gobiernos: municipal, provincial y nacional.  

Se logró gracias a la adquisición del financiamiento de 68 millones de pesos que otorgó el Ministerio del interior mediante el programa “Municipios de Pie”, destinado a potenciar gobiernos locales y a fortalecer así la gestión municipal. 

Desde Moreno Primero, nos pusimos en contacto con vecinos de diferentes localidades, quienes expresaron la alegría de haber visto llegar el material caliente a la puerta de su casa. 

Uno de ellos es Emiliano Morea, vecino del barrio “Mayor del Pino” de la localidad de Cuartel V, quien explicó que “hicieron 5 cuadras de asfalto a lo largo de la calle donde vivo yo, la calle Galarza”, y agregó que “hace más de 20 años que esperamos que pasen por esta cuadra”. 

Por otro lado, contó que «pasó de ser una calle que no usaba nadie a ser una calle transitada” y, si bien él está contento porque anda en auto, “son todos los vecinos los que están recontentos porque, además, hicieron el zanjeo también”. 

Entretanto, en Moreno Centro se lleva a cabo una obra de 2200 metros lineales de hormigón sobre la calle Mitre, sumado a las luminarias LED y a un embellecimiento urbano con el recambio de las veredas también. 

Día de los y las Profesoras: la educación pública como herramienta de transformación

Como cada 17 de septiembre, hoy se celebra el Día del Profesor y la Profesora, en conmemoración al docente argentino Juan Manuel Estrada, pero también es un día para homenajear a los y las profesionales de la educación. 

Sobran motivos para homenajear, en este y cada día, a aquellos y aquellas que comprenden su profesión como una vocación donde educar es una clara herramienta de transformación de los pueblos. Defender y abrazar la educación pública es defender y abrazar al pueblo y al crecimiento de la Patria. 

La educación es un derecho y, como tal, debe ser cuidado y defendido. Mientras muchos modelos económicos han entendido a la educación pública, gratuita y de calidad como un gasto, y hasta han querido instalar la idea de exclusividad de clase y las famosas frases de “caer en la educación pública”, “hay demasiadas universidades por todos lados” y que “los pobres no llegan a la universidad”, desde Moreno Primero celebramos cada decisión política que impulse a su crecimiento, fortalecimiento y expansión. La educación pública debe ser un derecho al alcance de todos y todas. 

La educación gratuita, universal y de calidad es un derecho recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo que es deber de los poderes públicos garantizar su cumplimiento para asegurar el progreso y la igualdad de oportunidades de toda la ciudadanía, promoviendo el desarrollo económico y cultural tanto del individuo como de la sociedad en su conjunto. La educación es una herramienta para hacer a la ciudadanía libre y autónoma y solo una ciudadanía con capacidad crítica puede construir una sociedad mejor.