lunes, abril 27, 2026
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La Hornera: un transporte comunitario al servicio de las y los vecinos amenazado por la empresa Metropol

A principios de julio, se inauguró un servicio de colectivos organizado por vecinas y vecinos de Cuartel V, junto a la mutual Primavera. Un servicio pensado para poder cubrir esas zonas y recorridos de difícil acceso que ninguna empresa privada quiso cubrir. Pero el proyecto, con muchos meses de trabajo, se vio afectado y amenazado por la mezquindad de la empresa privada Metropol.

En diálogo con Moreno Primero, Estela Álvarez, miembro de la mesa de trabajo de la zona 3 en la que confluyen los 19 barrios de Cuartel V, relató que sufrieron todo tipo de hostigamiento por parte del monopolio empresarial Metropol, al intentar comenzar el recorrido que, entre otras cosas, por primera vez conectaría a muchos niños y adolescentes de la zona con su escuela.

“La Hornera es un proyecto social y comunitario que nació de una mesa de trabajo para resolver la necesidad del transporte en Richieri, que nunca tuvo transporte, y por donde es muy difícil transitar por la noche, ya que es una zona de viveros y campos. Al colectivo 365 de la empresa Metropol se le pidió por muchos años que transite por ahí, y siempre puso excusas”, explicó Estela.

A comienzos de julio, los colectivos de La Hornera se disponían a comenzar con una serie de recorridos, en principio de prueba, abarcando desde la intersección de Sarmiento y Ruchieri, hasta Lavalle, doblando en Arechabala hasta la rotonda de ruta 24 y 25. La idea también era poder difundir entre las y los vecinos el nuevo servicio, sin imaginar que la empresa Metropol saldría, ese mismo día, de forma intimidante y amenazante, con una flota enorme de colectivos a impedir que el servicio comunitario y de interés social pudiera comenzar a transitar. Vecinos aseguran que obtuvieron la información del recorrido al enviar infiltrados a las reuniones de La Hornera. 

“Les pedimos por favor a los choferes que nos dejen trabajar. Fue muy doloroso para nosotros. Los chóferes llamaron a la policía, tenían autos de seguridad y los inspectores estaban ahí en la esquina observando. A mí me recordó mucho a lo que La Perlita hizo con el Colmenar. Decidimos tomar un camino alternativo, porque en realidad queríamos ir a ver si se podía transitar, era una prueba para nosotros. Nos pusieron miguelitos. Fue una lucha desigual, muy triste. Decidimos volver el viernes, y fue la misma historia”, declaró la referente territorial al respecto.

La actitud de la empresa Metropol parece ser desmedida y absolutamente desleal, ya que prohibir la libre competencia y el libre desempeño de otro transporte que, además, no busca un rédito económico, sino brindar un servicio social, es ilegal y cuestionable en términos éticos.

“Nuestro transporte es un transporte vecinal que le para al vecino donde necesita, con amabilidad, con muchísimo trabajo de los referentes de la zona que conocen a sus vecinos. Las mamás nos pasaron los horarios en que los chicos van a la escuela, fue muy emocionante verlos y poder levantarlos para llevarlos. Pero pudimos estar solo hasta las 15:00 horas, porque les habíamos prometido a los chicos de la Media 5 ir a buscarlos. La hornera trata de eso, de ayudar al vecino, escuchar sus necesidades”.

La hornera es, además, un proyecto pensado y llevado adelante en su mayoría por mujeres de casi 20 barrios que conforman la zona. Vecinas, madres que decidieron organizarse para suplir esa falta de colectividad que la empresa privada nunca quiso cubrir. “Ellos manejan otros intereses, nosotros queremos brindarle un servicio a la comunidad, es un trabajo social y comunitario. Esta zona la conforman casi 20 barrios y hay referentes de cada barrio trabajando en el proyecto”.

El hostigamiento de la empresa Metropol contra las y los vecinos que conforman la mesa de trabajo que impulsa este proyecto de transporte comunitario afecta de forma directa a la comunidad de la zona que, durante muchos años, reclamó un servicio como este. Además, el monopolio se atribuye los arreglos de la calle Richieri, que llevó adelante el municipio de Moreno. Los propios vecinos salieron a desmentir a la empresa.

“Todo el tiempo nos están siguiendo. Hay un auto blanco que nos sigue permanentemente. Agregaron recorridos que son los que nosotras habíamos armado. Pedimos una mesa de diálogo , todavía no nos reciben. Pero la vamos a seguir luchando, y vamos a ganar porque la gente nos apoya. El colectivo es del vecino, no de la empresa. La mayoría somos mujeres. Por eso se llama La Hornera”.