VACUNA ARGENTINA, SOBERANA Y FEMINISTA

La investigadora del CONICET y la UNSAM que lidera el equipo de investigación de la vacuna argentina para el Covid-19 es hija de desaparecidos y explica que «nunca quiso ser víctima, y por eso todo lo que hago». Además, piensa la vacuna en sentido comunitario y resalta que esta «es una forma de justicia social».

  Argentina tiene su propio proyecto para la creación una vacuna contra el coronavirus, la cual se encuentra en etapa de desarrollo preclínica.  

Un equipo del instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad de San Martín y de CONICET, lo lleva adelante. Allí trabajan la doctora Karina Pasquevich, doctora Lorena Coria, técnica, Laura Bruno, doctor Diego Álvarez, doctora Eliana Castro, licenciado Lucas Saposnik y licenciada Celeste Pueblas. El equipo es liderado por Juliana Cassataro. Además, participa el Ministerio de Ciencia y la Agencia Nacional de Promoción Científica.   

  En diciembre terminó los ensayos de laboratorio y se encuentran en una etapa de negociaciones con una empresa nacional para empezar con las fases posteriores, que requieren mayor financiamiento.  

1889: la primera médica de Argentina y América Latina

La vacuna lleva el nombre Cecilia Grierson, quien se recibió en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires el 2 de julio de 1889, y así, se convirtió en la primera médica de Argentina y Latinoamérica. 

   Cassataro cuenta a Página 12 que su tatarabuela “es una de las primeras feministas de la Argentina y es una de las primeras periodistas de La Plata”, y ese linaje feminista llegó hasta su nieta. Nacida en 1974, Juliana Cassataro estuvo secuestrada varios días desde el 6 de diciembre de 1977, cuando secuestraron a Héctor y Alicia, su papá y su mamá, desaparecidos por fuerzas conjuntas de seguridad en Tres de Febrero, y fueron encontradas por su abuelo paterno en la Casa del Niño, en La Plata. “Yo nunca quise ser una víctima, y por eso es casi todo lo que hago”, comenta la experta. 

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    La investigadora del CONICET y de la UNSAM cataloga al proyecto como “un plan estratégico que es transversal, porque es salud, es ciencia y tecnología, es defensa, es producción, y es economía”, y explica que si bien no pueden pensar una vacuna para 5 años, no trabajan para la semana que viene “porque es imposible hacer una vacuna en esos tiempos”.   

  La vacuna, una forma de hacer justicial social 

  Frente a la pregunta por la liberación de patentes, la Doctora indica que, si bien compartir las tecnologías tiene un sentido humanitario fundamental, las empresas van a seguir ganando porque “falta la tecnología fina” y “el formato de cómo hacerlo no es tan fácil”. Quizás, pueda contribuir en la investigación para aportar ideas, pero insiste en que “no es tan fácil copiar” y, sintetiza, “lamentablemente, si vos sabes cómo trabajan las empresas, cómo son las tecnologías, el grado de control y formato de cómo se hacen las vacunas, es algo muy fino, que no se hace de un día para el otro.” 

  Por otro lado, Cassataro explica que lo mismo le sucede a ellas como investigadoras porque “lo que uno puede hacer en un laboratorio de investigación es muy chico en comparación del proceso que sigue después en una empresa” y agrega “ojalá se pudiera hacer en el Estado, pero no están esas capacidades actualmente, para todo el proceso de producción y escalado del producto que es una vacuna”. 

No es como hacer un producto de galletitas, es distinto, es algo con un proceso tecnológico muy fino. Es importante remarcar es que nosotros podemos ser buenísimos investigadores, pero después hay otra parte de un trabajo muy grande, que es toda la capacidad de producirla, de manufactura. 

  En relación al discurso anti vacunas, la investigadora siempre recuerda lo que sucedió con el polio, un virus que provocó la muerte del hermano de su abuela, y luego vieron como a través de la vacuna la gente ya no se moría ni se enfermaba. «Si se encuentra una vacuna que prevenga, es de las mejores herramientas y por eso es importante, para ahora y para el futuro, gente especializada», considera. 

    Ojalá veamos cómo con la aplicación de esta vacuna disminuye la enfermedad, que ya se está viendo en Israel. Me parece que la discusión ya va a ser más ficticia. Porque la decisión de las vacunas es una decisión como comunidad. No somos individuos, somos parte de una comunidad y por más que mi hijo tenga una buena respuesta inmune, si el compañerito que va al jardín no la tiene, la decisión no la tengo que tomar yo como familia, la tengo que tomar como sociedad. Las vacunas son una forma de hacer justicia social. 

La decisión de las vacunas es una decisión como comunidad. No somos individuos, somos parte de una comunidad y por más que mi hijo tenga una buena respuesta inmune, si el compañerito que va al jardín no la tiene, la decisión no la tengo que tomar yo como familia, la tengo que tomar como sociedad. Las vacunas son una forma de hacer justicia social. 

Juliana Cassataro relaciona su pasado y su presente. Reflexiona, y conecta: Otra cosa interesante desde el punto de vista de la biología, que es lindo, es que en realidad, lo que vos generas con las vacunas es memoria. Justamente, entonces si hacés un juego de palabras, sí tiene que ver un poco con mi historia. Porque justamente el cuerpo recuerda, y es la respuesta de memoria la que te protege. Entonces, también hay una cosa ahí, si la querés mezclar. Sin haberlo querido, porque yo esto nunca lo pensé. Siempre me gustó hacer esto, trabajar en vacunas, en algo de la vida y de salvar, independientemente de quién sea. Pero si lo pensás, justo es una palabra que usamos los inmunólogos todo el tiempo y que también define a mi familia.

Info: Página 12.

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