El militante del Partido Obrero (PO) era asesinado hace diez años por una patota que respondía al entonces secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, quien pretendía silenciar una protesta de tercerizados de la línea Roca que reclamaban ser incorporados a planta permanente.

Mariano Ferreyra tenía 23 años, era dirigente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), militante del Partido Obrero, fue estudiante de Historia y ejercía el oficio de tornero.
El 20 de octubre de 2010, trabajadores y despedidos de la línea del ferrocarril Roca salieron desde un local del Partido Obrero ubicado en Avellaneda, con la intención de cortar las vías cerca de la estación de esta localidad para reclamar el pase a planta permanente.
Luego de ser agredidos, a piedrazos, por un grupo de ferroviarios encabezado por Pablo Díaz decidieron convocar una asamblea para el día siguiente y conversar los pasos a seguir. Cuando se retiraban por la calle Luján en dirección a Díaz Vélez son interceptados por un grupo ligado a la Unión Ferroviaria encabezado por Cristian Favale, un barrabrava de Defensa y Justicia reclutado por la gente de Pedraza.
Los atacantes comienzan a disparar sobre las columnas de manifestantes, ante la inacción de los efectivos policiales. Mariano es herido de muerte y los militantes Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos son alcanzados por proyectiles que salen de armas que empuñan Favale y otro matón llamado Gabriel Sánchez.
Cabe recordar que el reclamo se origina porque la Unión Cooperativa Mercosur, cuyo titular era Pedraza, administraba la contratación de trabajadores tercerizados y por cada trabajador declarado, la cooperativa recibía un canón fijo. De esta manera se demoraba el pase a plaza permanente porque sumar trabajadores era redituable.
La Justicia condenó, en abril del 2013 a 15 años a Pedraza y Fernández, como instigadores, en tanto que Favale y Sánchez fueron encontrados culpables de la autoría material de la muerte de Ferreyra, y recibieron una pena de 18 años. Durante el proceso se comprobó además la complicidad policial en el hecho, y, por ello, los comisarios de la Policía Federal Luis Mansilla y Jorge Ferreyra recibieron 10 años.