Sandra y Rubén, banderas de lucha

Hoy se cumplen tres años de la tragedia en la Escuela Primaria N° 49 “Nicolás Avellaneda”. Una pérdida de gas produjo la explosión que se llevó la vida de la vicedirectora y el auxiliar de portería,  Sandra y Rubén.   

El 2 de agosto del año 2018, una pérdida de gas produce una explosión en la Escuela Primaria N° 49 “Nicolás Avellaneda”. El hecho conmociona al país tras la muerte de la vicedirectora, Sandra Calamano, y el auxiliar de portería, Rubén Rodríguez. 

La comunidad educativa denunció la inoperancia y el abandono por parte del gobierno de María Eugenia Vidal ya que, en los meses previos, el establecimiento había realizado reiterados reclamos por fugas de gas ante el Ministerio de Educación provincial, sin obtener respuesta de las autoridades. 

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El dolor se convirtió en lucha y una multitud salió a las calles y se plantó al gobierno provincial. Toda la comunidad educativa salió en defensa de la educación pública y repudió las políticas de ajuste del gobierno provincial. 

Ni las amenazas a las maestras ni las operaciones mediáticas lograron desarticular lo que se había consolidado: una lucha que aglomeraba a sindicatos, organizaciones sociales, vecinos y vecinas, maestros, profesores, estudiantes y docentes en formación. Nació el Morenazo.  

Dos meses después, la escuela reabrió y en la puerta ya no estaba Rubén para recibir a los pibes y pibas que entraban temprano, tampoco estaba Sandra para dar algún consejo a los estudiantes ya formados, antes del ingreso a sus aulas. La desidia del Estado se había llevado excelentes profesionales, pero sobre todo excelentes personas. 

Sandra había peleado para no vaciar el programa de coros y orquestas del Bicentenario, mientras que Rubén luchó por los centros de formación profesional porque no querían que pasen a la órbita del Ministerio de Trabajo; ambos lucharon contra el ajuste neoliberal. Estaban tan comprometidos con la educación, que fueron, ese 2 de agosto, los primeros en llegar a la escuela para prepararles el mate cocido caliente a los estudiantes. La desidia del Estado se había llevado excelentes personas, también en términos políticos. 

Hoy, Sandra y Rubén son ejemplos de amor, de participación, de acompañamiento, de compromiso. Son banderas de lucha por una educación digna y segura.  

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