A 46 años del golpe cívico-militar, organismos de derechos humanos, junto a organizaciones sociales y políticas, marcharon al cementerio municipal. Allí se realizó un homenaje a las y los compañeros detenidos desaparecidos de Moreno.
En el Monumento a la Memoria se descubrió la intervención artística «Abrazo ausente» realizada por instructores de la Escuela de Oficios de Moreno y se inauguró el Jardín de la Memoria construido por la cooperativa Reconstruyendo Vidas. Además, se entregaron medallas a familiares de personas que fueron inhumadas ilegalmente como NN en el cementerio.
La intendenta Mariel Fernández tomó la palabra y se refirió, en primera instancia, al trabajo realizado en el cementerio municipal, el Jardín de la Memoria: “Ustedes recordarán como estaba este cementerio, se lo va mejorando con mucho esfuerzo o capaz que ni se acuerdan como era aquí enfrente, que ahora tengamos un carril para poder homenajear a nuestros compañeros y compañeras militantes, es la verdad poder mirar de otra manera, con más esperanza, con esto que decía Beto (Conca) que cada compañero, compañera desaparecida era un más de nosotros”.
Seguir luchando, aprender de los 30.000 mil, y construir Moreno
“Cuando un guerrero muere, su alma se convierte en mariposa para acompañar a los que aún siguen luchando” reza una antigua creencia de los pueblos originarios. La intendenta recordó lo sucedido en plaza de mayo en el año 2016, a 40 años del golpe cívico-militar cuando muchas mariposas se posaron entre los miles de militantes.
“Siempre digo, que nunca puedo pensar a nuestros compañeros desaparecidos como allá en el pasado, siempre los pienso como compañeros hoy, no son compañeros de allá lejos, son mis compañeros ahora, así los recordamos porque viven en nosotros, viven en la militancia, en nuestra lucha, siento que nos acompañan. Me acuerdo una marcha del 24 de marzo que muchos la recordarán, no fue hace tanto, que cuando venían las Madres y las Abuelas, la plaza se llenó de mariposas, parecía realismo mágico. Impresionante”.
Así, Mariel Fernández reflexionó: “En cada acto militante, solidario, cada muestra de amor hacia los demás, hacia nuestra patria, los compañeros están ahí presentes de alguna manera con su energía, como seguro están en este lugar. Se nos cruzan los sentimientos por supuesto porque es un momento de dolor, donde uno no sabe todavía el dolor con el que cargan las familias, es un dolor que uno aprende a llevar pero que finalmente lo carga toda su vida, el dolor de los que ya no están, los que dieron y dejaron la vida por una patria justa y a la vez la felicidad, como decía Beto, esa lucha no fue en vano. Este 24 de marzo, a 46 años del golpe, los estamos homenajeando, los juzgados fueron ellos, los que condenó la sociedad fueron a ellos, y ahí nosotros ganamos. Y ganamos en qué también, en este Moreno que estamos construyendo, en esta historia militante de Moreno con todos los compañeros y compañeras que lucharon allá y que luchan hoy también por un Moreno más justo, más digno, y tenemos muchas peleas por adelante, hay que aprender, mucho que aprender de estos compañeros, de sus prácticas militantes”.
Los centros culturales de Moreno, del barrio, del peronismo de base de los 70
Hacia el final de su discurso, la jefa comunal contó sobre su militancia de base en los centros culturales de barrio, “donde nadie quería hacer centros culturales porque siempre se hacían en la zona céntrica, y la cultura parecía que estaba en otro lugar, en el barrio parecía que no había cultura”. En contraposición a la idea predominante, Mariel Fernández explicó, “nosotros hicimos ese trabajo inverso de trabajar y arreglar la cultura de nuestros barrios porque era nuestra identidad, de quienes éramos hijos de trabajadores humildes y yo no me encontraba con ninguna experiencia igual”.
Por último, Mariel, recordó que “una vez llegó a mis manos un documento escrito a máquina de una experiencia cultural del peronismo de base de los años ‘70 y era lo que nosotros hacíamos, exactamente lo mismo. Yo me asombré tanto porque esa brecha de estos compañeros que se llevaron consigo una parte de la historia que nos quedó ahí una brecha militante, una generación que desapareció y de repente me encuentro con ese documento. La vida también, la militancia, la esperanza, nos lleva a recrear que seguimos luchando por las mismas cosas. Siempre estuve muy conmovida por ese documento, porque nuestros compañeros de esa manera, documento escrito a mano no sé por quién, pero era la experiencia que nosotros estábamos haciendo. Así que, compañeros, con mucha felicidad también porque la pelea la ganamos».



