Un incendio en la catedral de Moreno y la fundación de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Moreno tienen un protagonista en común en la década del 50: el pueblo.
Por fuera de la Historia Oficial, o la historia de los “grandes hombres” hay otros tipos de historia. Es la historia de los invisibilizados, la historia de los de abajo.
Así lo entiende el investigador y periodista morenense Oscar “Tito” Passarelli en su libro “Moreno, su historia, su gente”, cuya contratapa explica:
La historia Argentina está formada por hechos y personajes que la historiografía desconoce o ignora. Son las pequeñas historias locales, con protagonistas y sucesos poco conocidos, pero que también forman parte del cauce de la historia nacional, por ser su reflejo o consecuencia. Sin dudas, la historia es un sentimiento instintivo en el hombre, que siente necesidad de indagar y conocer su propia historia, para sentir orgullo de ella.
Moreno, su historia, su gente.

Entre sus páginas, un relato liga la historia de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario con los bomberos voluntarios, cuyo protagonista es el pueblo.
El 31 de octubre de 1950, Andrés Dufour salía de del Club Mariano Moreno e iba de regreso a su casa.
Eran las 3 de la mañana cuando el vecino divisa el humo que salía de un gran salón que se encontraba en el sector izquierdo del edificio parroquial. Por la hora, no había misa ni gente congregada, pero si se encontraba durmiendo el padre Mariano Calderón, el cura párroco.
Los vecinos y vecinas de Moreno se levantaban y comenzaban a acercarse para ayudar a apagar el incendio ya que el municipio de Moreno tenía una carencia en 1950: no contaba con un cuerpo de bomberos.
Fueron, los mismos vecinos y vecinas quienes se encargaron de socorrer al padre Calderón, como así también sacaban del edificio en llamas muebles, documentos y diferentes objetos. Sin embargo, no pudieron apagar el incendio.
Hubo que esperar a que llegaran bomberos de la Policía Federal y de la ciudad de San Miguel quienes fueron avisados horas antes.
A media mañana los bomberos culminaron su tarea de apagar lo que fue un gran incendio. Por suerte, no se cobró víctimas fatales. El daño material fue enorme, llegó hasta el altar principal y los dos más chicos del costado que quedaron hechos ceniza junto al órgano, imágenes el espacio de coro y el Círculo de Obreros.
Se supuso que fue un cortocircuito eléctrico lo que comenzó el incendio, pero nunca se pudo determinar si fue realmente la causa. Sólo había una certeza, la necesidad del municipio de tener su propio cuerpo de bomberos.
Así, los vecinos y vecinas de Moreno colaboraron con la reconstrucción de la Iglesia a través de diferentes actividades para recaudar dinero. Entre ellas, un partido entre diferentes jugadores de la Liga del Oeste y el Club Atlético River Plate, disputado en el Club Defensores. Más aún, luego de la experiencia vivida, se organizaron y fundaron la Asociación de Bomberos Voluntarios de Moreno.
