Milei: estafa, escándalo internacional y la falsa cultura de creer que alguien puede salvarse solo
El presidente Javier Milei pasó de decir que estábamos fuera del mundo a poner a nuestro país en boca de todos, pero de una forma bochornosa. El viernes por la noche, haciendo uso de su investidura presidencial y de la influencia internacional que eso genera, convirtió a Argentina en un «país casino» con la publicación del tuit que luego borró, donde llamaba a invertir en «$LIBRA» generando una estafa sin precedentes en el país.
Más allá de los tecnicismos de la estafa, de la moneda que se desplomó en minutos, de los actores nacionales e internacionales involucrados, la pregunta que envuelve el bochorno de «$LIBRA», o lo que habría que preguntarse, es si realmente hay ciudadanos de a pie, argentinos y argentinas que pueden creer realmente que el sector privado, y particularmente la timba financiera que fomenta Milei y su Gabinete, pueden ser los que garanticen y se preocupen en invertir en obras que mejoren la vida cotidiana de los ciudadanos y los territorios.
Recordemos que la forma en la que Javier Milei publicó en sus redes esta estafa fue textualmente la siguiente: «¡La Argentina liberal crece! Este proyecto se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía Argentina, fondeado pequeñas empresas, y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina». A continuación del texto, publicó el acceso directo al contrato de la criptomoneda, que es similar a publicitar los datos de una cuenta bancaria para que alguien deposite ahí su dinero.
Hay un paralelismo que no podemos dejar escapar. Mientras el presidente publicita estafas llamando a la supuesta inversión privada, continúa estrangulando al Estado, dejando a provincias y municipios sin los fondos necesarios para enfrentar situaciones que preocupan a la población, como la inseguridad o la crisis económica que él mismo fomenta.
El escenario es casi demencial. Un mandatario nacional que destruye al estado, fomenta una forma de vida individual, donde pretenden hacerle creer a las y los jóvenes que el valor del estudio, el trabajo y el esfuerzo no vale nada, solo la búsqueda de salvarse mágicamente mediante la timba y el trader, mientras estafa a la población y, además, pone sobre las cuerdas a quienes continúan al frente de sus provincias o municipios, ocupándose de los problemas reales de la gente.
En el municipio de Moreno, por ejemplo, uno de los más grandes de la provincia de Buenos Aires, a contramarcha de este discurso de fantasía del sálvese quien pueda, continúan fomentando la apertura de industrias en el polo industrial. En el distrito, en los últimos años, creció la radicación de empresas en las tres grandes zonas industriales: Buen Ayre, La Reja y Cuartel V.
La verdadera relación entre el Estado y la inversión privada es el fomento a la apertura de puestos de trabajo. Con un total de 13 parques industriales municipales y privados, 5 en desarrollo y 4 nuevos proyectados, Moreno es uno de los municipios con mayor concentración de parques en la provincia de Buenos Aires. Se estima que más de 250 empresas ya se instalaron en la ciudad.
Como decía el lema más usado durante la pandemia de Covid de 2019: “Nadie se salva solo”, pero además nadie se salva en una comunidad que no progresa de forma colectiva, sin un Estado presente que trabaje codo a codo con el sector privado, pero fomentando principalmente la creación de empleo y la búsqueda de mayores niveles de igualdad para todos y todas. Justamente todo lo contrario a lo que fomenta y busca Milei, una sociedad rota, con ciudadanos aislados creyendo detrás de una pantalla que la salida es mágica e individual, cuando solamente están siendo brutalmente estafados.
