Tatiana, la morenense de espíritu indomable que se ganó el tercer puesto en la competencia mundial de Taekwon-do 

Desde muy chica practica la disciplina y siempre soñó con participar de una competencia mundial. El 23 de octubre se sentía mal pero fue a competir igual. “Lo hice por mi familia, mi maestro y por esa nena de 6 años que siempre quiso competir”, contó a Moreno Primero. Su entrenador Julio Penayo, también morenense y organizador de la competencia mundial, le enseñó los 5 valores de la disciplina, entre ellos, ser un espíritu indomable. 

El pasado sábado 22 y domingo 23 de octubre se llevó a cabo el Campeonato Mundial Abierto de Taekwon-do, la máxima cita internacional de este arte marcial, autorizada por Taekwon-do Federation Union, en el microestadio de Tecnópolis.  

Entre los 1090 competidores que participaron, 100 provenían de la Asociación General San Martín que preside el morenense Julio Penayo, quien también fue el director general del campeonato internacional.  Penayo es, a su vez, instructor de Tatiana Carreras, la joven morenense que ganó el tercer puesto en combate individual, danes de 16 a 17 años, de 60 a 65 kilogramos, Juveniles.  

En diálogo con Moreno Primero, Tatiana cuenta que practica la disciplina desde los 6 años, y actualmente lo hace en la Sociedad de fomento de Francisco Álvarez.  “El taekwondo me apasiona en general, las formas, el combate, todo lo que es el aspecto físico, el entrenamiento, me gusta demasiado” expresa la joven oriunda de La Reja. Pero esta disciplina “no sólo tiene el aspecto físico, sino que, algo que tiene que ver más con la persona, tiene 5 principios: cortesía, integridad, perseverancia, autocontrol y espíritu indomable. Es algo que define mucho a la disciplina, y a cada persona que se dedica a practicarlo, a hacer este arte”, detalla.  

Ya con una década de practicar la disciplina, Tatiana explica cómo la práctica del Taekwon-do la ayudó y la ayuda también en la vida cotidiana. No sólo tiene “muy desarrollada la perseverancia”, sino que, además, “me ayudó a confiar más en mí, porque yo era una chica muy tímida que no hablaba con nadie, y al enfrentarme a torneos, cursos, y cosas que te ayudan a crecer en el deporte y como persona, fui perdiendo el miedo, enfrentando situaciones, y aprendí a manejarme, te lleva a este tipo de cosas que están muy buenas”.  Una experiencia concreta, cuenta Tatiana, es “pasar a hacer formas en frente de tus compañeros, hacerlo sin importar quién te está mirando, y concretarte en hacerlo cada vez mejor, y corregir si hiciste algo mal, y exponerte de cierta manera a críticas constructivas”. 

En el 2022 se concretaría uno de los objetivos que se propuso cuando comenzó a incursionar en este arte marcial, que es competir a nivel internacional. “La verdad que prepararse para la competencia fue algo muy bueno, y fue un reto, porque no era el mismo entrenamiento de siempre, sino que hubo más esfuerzo, más garra”, detalla la deportista. 

Teníamos el apoyo de la asociación que cada 15 días organizaban clases generales y ahí iban todos los competidores rumbo al mundial, entrenábamos formas, combates, diferentes técnicas”, refiere Tatiana sobre la Asociación General San Martín, y agrega que “también nos ofrecían ayuda económica, organizaban bingos, por ejemplo, lo que nos ayudó a respaldar los gastos de lo que es la competencia”. Mientras tanto, Tatiana continuaba preparándose en Álvarez, y en su casa, “fue bueno tener estos meses para practicar, perfeccionarme, e ir de la mejor manera preparada física y mentalmente”. 

Prepararse mentalmente siempre es clave, sobre todo cuando es la primera competencia. Pero, en el caso de Tatiana, fue totalmente indispensable, por una mala pasada que le jugó el destino, y que supo sortear. “Durante la competencia me sentía mal de salud, no me había dado cuenta entre tantos nervios y ansiedad, que hasta tenía fiebre, pero me sentía mal desde el día anterior, y me levanté y me fui a competir igual”, recuerda.  

Tatiana asevera que “fue más trabajo mental que otra cosa, fue luchar contra el estado físico en el que estaba, con mi mente, y decir que yo puedo levantarme, por mí, por mis papas, y por todos, en ningún momento se me ocurrió abandonar, no era una opción dejar la competencia.» 

El impulso para tomar la decisión de competir igual “fueron mis papas, mis abuelos, mis tíos, mi hermanito, mis amigos, mi maestro y la gente que cree en mí, que estaban ahí viéndome, como así también yo misma, que estaba cumpliéndole el sueño a esa nena de 6 años que siempre quiso competir en un campeonato internacional”. La competencia puso en juego no sólo sus habilidades físicas, sino también, los valores que le habían enseñado en Taekwondo: “Nunca bajé los brazos, es lo que me enseñaron mis papás y lo que me enseño este deporte, es el espíritu indomable del que te hablé antes, el que me ayudó a seguir a pesar de todo”. 

“Nunca bajé los brazos, es lo que me enseñaron mis papás y lo que me enseño este deporte, es el espíritu indomable del que te hablé antes, el que me ayudó a seguir a pesar de todo».

Finalmente alcanzó el tercer puesto: “Estoy contenta por mi resultado y voy por más, voy a seguir entrenando, esforzándome, para el próximo campeonato traer el primer puesto”. De todas formas, “no sólo estoy contenta por el tercer puesto que es algo muy importante, sino que, ya el hecho de competir ahí, que estén las personas que tenían que estar viéndome, haber hecho las cosas de la mejor manera a pesar de mi estado, eso ya fue ganar para mí”, asegura la joven deportista. 

Tatiana le agradece principalmente a “quienes me apoyaron desde el primer momento en esta decisión que había tomado a los 6 años de querer comenzar Taekwondo, porque lo vivieron como es, una disciplina”, expresa respecto de sus padres, quienes “siempre están acompañándome en el deporte y en mi vida en general” y le enseñaron “que era algo que no se tenía que hacer por hacer, sino que lo haga con amor, con pasión, con esfuerzo, y así lo aprendí”. 

Después, “a mi maestro por enseñarme, por confiar y creer en mí, y siempre impulsarme a más, a no quedarme sólo en una posición sino en seguir adelante y seguir avanzando siempre”, como así también “a la gente de Taekwondo, tan buena y tan noble, que siempre están, se ponen feliz por vos, son mi familia, mi segunda casa”.  Y a ella misma también se agradece, “por todos estos años que seguí, que ahora veo de forma diferente, más madura y con otra perspectiva, y que con esta competencia cumplí mi sueño”. 

Por último, Tatiana comprende que su mayor incentivo es su abuelo, Tati Carreras: “Él ya no está más cono nosotros, pero siempre creyó en mí, siempre se puso feliz por lo que hacía y cuando podía ir a verme lo hacía, y por eso fue y sigue siendo muy importante para mí. Sé que hubiese estado orgullo de esta competencia, y aunque ya no está, yo sé que de alguna u otra forma está viéndome y dándome fuerzas para poder seguir”. 

Tatiana Carreras ya tiene el título de instructora, otro objetivo que se propuso desde que comenzó a practicar la disciplina. Ahora, continúa practicando y perfeccionándose para posteriores competencias, mientras que en 2023 comienza a enseñar la disciplina.