El alcance del Estado tiene sus límites. Allí donde no puede controlar, pide un “esfuerzo adicional” a la población frente al auge de la segunda ola.
Desde que la curva de contagios comenzó su descenso sostenido a fines del 2020, la apertura de actividades se hizo cada vez más extensa, siempre con los protocolos pertinentes para evitar el crecimiento de los contagios.
La realidad en el país cambió desde fines de marzo, y en mayor grado en la primera semana de abril. Estamos en pleno auge de la segunda ola de contagios. Así las cosas, el gobierno anunció nuevas restricciones.
En las medidas tomadas por el Gobierno no hay modificaciones respecto a las clases presenciales, decisión que fue ratificada por el Consejo Federal de Educación ya que, tal como lo señalaron, “la evidencia disponible, tanto a nivel nacional como internacional, nos permite afirmar que en las instituciones educativas no se potencian los contagios del personal docente o de estudiantes. Por el contrario, en muchos casos los controles aplicados hasta el presente han permitido la detección de los mismos”.
Medidas: espacio público y el privado
Alberto Fernández explicó este jueves en declaraciones radiales que los mayores contagios por coronavirus ocurren en el transporte público y los encuentros sociales, y en esa dirección estuvieron apuntadas las nuevas restricciones.
En el caso del transporte público, sólo podrá ser utilizado por trabajadores considerados esenciales, la comunidad educativa y aquellos que ya fueron expresamente autorizados. Allí, el Estado puede extender su control y asegurar que se cumplan las medidas.
La Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra, explicó la diferencia de los espacios de uso público, en “donde hay protocolo y se puede cuidar el cumplimiento de ellos” y los espacios privados, como lo son los hogares. Ibarra explicó que las visitas de personas a domicilios particulares no estarán permitidas ya que a diferencia de las actividades en espacios públicos donde existen protocolos cuyo cumplimiento se puede exigir, en el ámbito privado el Estado «no ingresa» ni puede controlar, y por ende hay un mayor «relajamiento». «Por eso les pedimos un esfuerzo adicional», señaló la funcionaria en diálogo con Radio La Red en referencia a esa limitación social.
