Ni Una Menos: hasta que toda América Latina sea feminista

El movimiento Ni Una Menos nació en el año 2015 en una movilización en contra de los femicidios y las violencias hacia las mujeres. Año tras año, ha ido transformando sus consignas según los diferentes contextos y discusiones que se atravesaban y se ha ido fortaleciendo, ganando cada vez más visibilidad en el espacio público. Es un movimiento que ha sabido hacer resistencia al gobierno neoliberal de la alianza Cambiemos y que, en los últimos dos años, nos encuentra con el primer Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad; sin duda, una de las más grandes conquistas del feminismo en los últimos años de nuestro país. 

A pesar de que el contexto de pandemia y aislamiento social nos imposibilita encontrarnos en las calles, celebramos los derechos ya conquistados, y seguimos de pie en la lucha por los que faltan conquistar. 

Elevamos nuestra voz por todas las injusticias, las violencias y las opresiones hacia nuestros cuerpos, nuestras identidades y nuestras vidas. Aquellas que tantas veces nos hicieron creer que no tenían valor, o que valía sólo si era dedicada a alguien más. Nos imponemos ante la cultura cis heteropatriarcal; a la maternidad obligatoria; al aborto clandestino; al binarismo, que nos silencia y nos encasilla; a los parámetros de belleza hegemónica y colonizada que nos vende una figura inalcanzable para el consumo masculino; a las desigualdades laborales, salariales, políticas etc. Nos imponemos ante la competencia entre nosotras para la que nos educaron, y la resistimos sabiéndonos hermanas y compañeras de lucha; nos imponemos también al discurso del amor romántico, al closet y a la hoguera. Nos imponemos ante todas las estructuras que nos digan quiénes, cómo, qué y dónde debemos ser.

Reafirmamos nuestro compromiso para que nunca más las mujeres y las disidencias suframos las imposiciones de la cultura machista y misógina en la que estamos insertas, y que en cada lugar que transitamos nos sintamos libres de ser quienes y cómo queremos ser. Hace 83 días nos estamos preguntando: ¿Dónde está Tehuel?. Exigimos su inmediata aparición con vida y esclarecimiento de su búsqueda. Resulta indispensable la realización de profundos cambios para erradicar las desigualdades y los hábitos misóginos en los lugares que transitamos, como también construir prácticas colectivas clave para lograr una transformación social con perspectiva de género  y enfoque de derechos. Por eso creemos que es urgente luchar porque la reforma judicial feminista sea una realidad efectiva, queremos la efectiva implementación de la ley IVE y la Ley de Parto Respetado, como también creemos que es necesaria mayor participación política para seguir transformando nuestra Patria, hasta que toda América Latina sea feminista.