El pasado sábado 10 de septiembre, la rápida reacción de una familia desesperada y el accionar de Martin Rapazzo, bombero del Cuartel Central de Moreno, hicieron que el milagro se produjera. Rapazzo tiene 33 años y desde chico supo que quería dedicarse a esto. Su destino y el de esa familia se cruzaron para salvarle la vida a Delfina, una beba de seis meses que se encontraba con una obstrucción que le impedía respirar.
«En ese momento, yo estaba en el camión con mi hijo Santino y con mi compañero Carlos. En eso escucho que llega un auto tocando bocina y estaciona justo al lado del camión, y de arriba del camión, veo que traen a una bebé. Yo me bajo enseguida del camión y la familia me entrega a Delfi, diciéndome que estaba ahogada«, afirmó Martin en diálogo con Moreno Primero, y continuó: «Así que procedo inmediatamente con las maniobras de Heimlich y, por suerte, al cuarto intento, la nena pudo expulsar la obstrucción, y la verdad que escuchar el llanto es un momento único, ya que es señal de que ya está respirando, fueron segundos, pero fue un momento único«.

Pero Martin no actuó solo. Frente a esta dramática situación, que en cuestión de segundos puede tener el peor o el mejor de los desenlaces, sus compañeros Pedro Ebis, Carlos Ceriani y Emiliano De Micheli actuaron rápidamente, ocupándose de llamar a la ambulancia y de contener a la mamá de Delfina, que estaba con un ataque de nervios lógico de tamaña situación.
Por último, y lleno de emoción, Rapazzo afirmó: «En ese momento, se acercó Pedro, otro de los bomberos, que fue adelante a la cuartelera a avisar que llamen a la ambulancia, y también se acercó otro compañero, Emiliano, que realizó la contención de la madre que estaba con un ataque de nervios. Una vez que pasó toda la situación, le entregamos a Delfi a la madre y nos fuimos al casino, que es el lugar donde tenemos la cocina, la tele, a esperar a que los médicos atiendan a la bebé, que por suerte pudo irse a su casa en perfecto estado».