Durante la pandemia, su compañero perdió el trabajo en una cooperativa de Caseros y, con pocos materiales, emprendieron “Black Bird”, donde realizan muebles de todo tipo y los venden en la Feria de la Economía Popular del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL). En esta nota, Pamela Kerbs expresó a Moreno Primero cómo es organizarse y aprender a trabajar por su cuenta como emprendedora artesanal.
Pamela tiene 29 años y, junto a su compañero y su hija de siete años, viven en el barrio San Jorge de Moreno Sur. En el contexto de la pandemia por coronavirus, su compañero perdió el trabajo como carpintero en una cooperativa y, debido a este inconveniente, comenzaron a buscar otras alternativas para sobrevivir y comer todos los días.
Luego de emprender en su hogar, decidieron acercarse al IMDEL para poder participar de la Feria de la Economía Popular. Asimismo, desde el IMDEL les ofrecieron participar de “Hecho en Moreno”, la marca asociativa que, además, tiene un local en la estación de trasbordo de Moreno.
“Lo bueno de compartir un espacio entre emprendedores y emprendedoras es que siempre nos tiramos tips entre nosotros. Por ejemplo, yo hago individuales también, y una compañera que le tocó atender el local del HEM conmigo me tiró tips de cómo pintar. Ella hace cerámica y las pinta. Está bueno, hay compañerismo”, celebró Pamela de Black Bird.
Desde que Pamela tuvo a su hija y tuvo que criarla sola, siempre buscó la manera de que a su hija no le faltara la comida y de poder satisfacer sus necesidades básicas y esenciales. Trabajó durante un tiempo en un almacén, pero al tener que volcar varias horas en su crianza sin otra persona que la acompañe, no podía dedicarle muchas horas. Es por eso que siempre buscó alternativas, como, por ejemplo, vender ropa propia en buen estado en las ferias, que no requiere tanta demanda de horas.
“El problema de trabajar por cuenta propia es que si no vendés, no comés, basicamente”, explicó Pamela y agregó: “Pero lo que vemos que no sale, lo vamos publicando en las redes sociales y por suerte se vende. Está bueno porque podemos trabajar desde casa, en nuestro taller, hacemos las entregas en bici, nos manejamos los tiempos nosotros con mi compañero”, afirmó.
Por último, Pamela expresó: “Trabajar por nuestra cuenta me cambió la vida. Es independizarse, no tenés un jefe que te dice ‘esto es así o esto no’, pones tu corazón, tu energía”, y agregó, con respecto a las personas que aún no se animan a emprender: “Que se larguen, porque todos tenemos algo para dar. Yo por mi parte, estoy recontenta con esto de haber empezado”.




