La torre nunca restaurada es un símbolo de Francisco Álvarez. Luego de funcionar como centro de carga de ganado, varios proyectos quedaron truncos. Ahora vecinos y vecinas de la localidad presentaron un proyecto para convertirla en un centro cívico. Desde el año 2021, es patrimonio histórico y cultural de Moreno.
Francisco Pedro Álvarez, el hijo mayor de Nemesio Francisco Álvarez, fundador del pueblo que lleva su nombre, construyó en en la primera mitad del siglo XX esa extraña torre nunca restaurada.
La torre, símbolo del pueblo, está ubicada en el segundo paso a nivel de la estación. La idea de Francisco Pedro Álvarez era la construcción de una estación de servicio, restaurante y hospedaje que recibiera a los viajeros en su camino a Luján.
El proyecto nunca se concretó. La torre y parte de su estructura se utilizó, desde entonces, como una rampa para la carga y descarga de ganado vacuno y/o productos lácteos en los trenes que pasaban por la localidad.
Las actividades que se desarrollaron luego son inciertas. Los rumores son varios pero carecen de documentos que los avalen.
Lo cierto es que con el paso del tiempo, la estructura se fue deteriorando, producto de la falta de reparaciones e inversiones, o mejor, de un proyecto para la utilización del misma.
El embarcadero pertenece a la municipalidad desde la década del 90 y, luego de varias ideas que quedaron truncas a lo largo de diferentes gobiernos, los vecinos enviaron un proyecto al municipio.
Así, se pretende convertir la torre en un centro cívico y remodelar el lugar. La idea incluye que, en El Embarcadero, se realicen diferentes servicios para la localidad, como el registro civil, atención a la comunidad, y otras.
La actual gestión municipal encabezada por Mariel Fernández tiene una clara intención de defensa y puesta en valor de los diferentes sitios que son de gran relevancia para Moreno. Ya son más de 6 los sitios declarados como patrimonio histórico o cultural, varios de ellos acompañados por diferentes tipos de obras y puesta en valor.