Ante la necesidad de tener en el barrio un espacio para que los vecinos se formen y sea un punto de encuentro para el diálogo, nace la idea de la biblioteca popular. En el año 2009, un grupo de docentes de Güemes deciden llevar a tierra la idea que hace tiempo tenían en mente.
Dialogamos con María Fernanda Tello, directora y una de las fundadoras del espacio, quien nos compartió cómo fue el inicio del proyecto, “Nosotros, siendo todos docentes, lo que podíamos aportar es enseñar a dar clases. Ahí surgió la idea de la biblioteca, para ayudar a los chicos con la tarea. Pero más que nada lo que buscamos, desde siempre, con la biblioteca es apuntar a que los chicos, una vez terminada la secundaria, continúen estudiando. Porque la mayoría de los chicos del barrio terminan la escuela y no ven otra alternativa que salir a trabajar. Nosotros queremos ayudarlos a que vean que también hay otras salidas, queremos alentarlos y acompañarlos para que sigan formándose, que no dejen de estudiar”.
Con el grupo de docentes trabajando para darle forma y un marco legal al proyecto, fue como la biblioteca popular supo dar sus primeros pasos, hasta que en el año 2013 ingresan a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP). “Si bien anteriormente teníamos la personalidad jurídica, el reconocimiento municipal, y el municipio ya nos había cedido tres lotes, todavía necesitábamos la confirmación como biblioteca. Cuando ya ingresamos a CONABIP, pudimos ser reconocidos como biblioteca popular y acceder a los beneficios y descuentos que nos corresponden como tal”, aseguró María Fernanda Tello.
La pandemia obligó a repensar el espacio y el modo de funcionamiento de la biblioteca, teniendo que adaptarse a un nuevo lugar y acortando los horarios de funcionamiento, “Durante la pandemia no pudimos continuar trabajando en la casa prestada porque CONABIP no lo permitía, al no haber espacio para poder mantener el distanciamiento, no se podía llevar adelante el protocolo. Así que en la casa que nos prestaron desde un principio para que funcione la biblioteca, guardamos los libros. Y en los lotes es donde estamos funcionando como biblioteca, ponemos un gazebo ahí en el terreno, y damos apoyo escolar los días sábado por la mañana”, agregó la directora.
Trasladando los libros, los bancos y el gazebo dos cuadras, desde la casa hasta los lotes, porque todavía no cuentan con edificio propio es como se encuentra funcionando actualmente Almafuerte. “Los sábados por la mañana se acercan los chicos para que los ayudemos a hacer la tarea, juntos trabajamos mucho la comprensión de textos y la escritura. De 9 a 12 horas estamos trabajando en el gazebo. Nosotros arrancamos siempre antes y los chicos también se suelen quedar hasta después de las 12”, comentó María Fernanda.
Con la vocación que los mueve, este grupo de docentes con la meta clara en difundir y promover la educación a través de la lectura, se encontró con el desafío de afrontar situaciones complejas para seguir adelante con la biblioteca, María compartió, “Durante el gobierno anterior fue bastante difícil, porque al no darle apoyo a la CONABIP, nosotros, como el resto de las bibliotecas populares, no recibimos nada. Esos cuatros años no recibimos subsidios, beneficios ni libros para poder sostener la biblioteca. Pero ahora eso ya cambió, la CONABIP volvió a funcionar y por ende eso nos ayuda”.
Siendo la biblioteca la excusa para el encuentro de los vecinos de todas las edades, se propone a futuro ir en profundidad con su principal cometido. “Nuestra intención es llevar el plan FINES a la biblioteca, una vez que tengamos edificio propio, vamos a ir en busca de eso. Queremos que los adultos terminen la primaria, la secundaria, es nuestro principal objetivo. También queremos poner en marcha talleres, ya que desde la Secretaría de Cultura del municipio nos ofrecen talleres de formación profesional. Mismo poder poner en funcionamiento el acceso a internet que nos otorga la CONABIP, para tener wifi en la biblioteca y que todos los que se acerquen puedan hacer uso de eso. Con el espacio físico se abre un abanico muy grande de actividades y propuestas para beneficiar al barrio, estamos muy ansiosos por lograr todo esto”, dijo con gran emoción la directora Tello.
Ubicada en el barrio Güemes, Francisco Álvarez, y representando la oportunidad de poder brindarles un punto de vista distinto a todas las personas que se acerquen, la biblioteca avanza apostando a un futuro mejor, reconociendo a la educación como la herramienta fundamental para el progreso. María Fernanda comentó al respecto, “La idea con la biblioteca es poder abrir más la mente, ver que hay algo más allá de lo que nos suelen decir, queremos que sigan leyendo más allá de lo que ven en la escuela. Tenemos vecinas que se acercan a buscar novelas, que renuevan los libros y, la verdad, que eso es muy gratificante. Nosotros trabajamos para eso, para que todos tengamos la oportunidad de seguir creciendo como personas y formándose en lo que les gusta”.