Especialistas de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del Conicet diseñaron una vacuna de segunda generación. El desarrollo tiene una respuesta más potente y se encuentra en la segunda etapa de la investigación.
La vacuna diseñada ya mostró una respuesta inmune muy potente en el laboratorio y buscan desarrollar ensayos clínicos y escalar la producción a partir de un acuerdo con la compañía biotecnológica Vaxinz.
Osvaldo Podhajcer, coordinador del proyecto, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular (LTMC) de la FIL e investigador superior del Conicet, sostuvo que la vacuna en desarrollo «tiene como objetivo que pueda ser administrada en una única dosis, que tenga un efecto más duradero y que pueda tener un amplio espectro de protección ante la aparición de nuevas variantes».
El grupo de Podhajcer tiene décadas de experiencia en el uso de plataformas de adenovirus para terapia en cáncer y trayectoria en el desarrollo de vacunas experimentales para el virus del papiloma humano (VPH).
Las pruebas muestran buenos resultados, dando una tasa de efectividad de 100% en animales y se mantuvo al menos 5 meses sin decaer. Sabrina Vinzón, colíder del proyecto e investigadora del Conicet en el LTMC de la FIL, describió que «los resultados preclínicos en roedores mostraron que la vacuna induce tantos anticuerpos que neutralizan al virus como una respuesta inmune celular (linfocitos T) que es la que permite protección a largo plazo».
La vacuna utiliza la plataforma de vector viral no replicante, es decir que toma un virus que no produzca efectos graves de salud, lo modifica genéticamente para que no se replique en el organismo y le «introduce» una parte del virus contra el cual se quiere inocular.
En paralelo, el grupo desarrolló un sistema de pseudovirus que permitió demostrar que el suero de los animales inmunizados bloquea la entrada del SARS-CoV-2 a las células. Asimismo, explicaron que «a través de la construcción de estos pseudovirus podemos reproducir las diferentes variantes que han aparecido en los últimos meses a nivel global y definir cuán efectivas son nuestras vacunas para neutralizarlas, especialmente las identificadas en Manaos, Sudáfrica y Gran Bretaña, ante la eventualidad de tener que producir vacunas complementarias que protejan contra esas u otras variantes».
La incógnita a resolver hoy es saber cómo funciona la protección contra estas nuevas variantes. “En el correr de este año, para iniciar las pruebas clínicas a continuación, para las que ya hemos definido el diseño y acordado su ejecución con los sitios en los cuales se desarrollarán», agregó.
Además, se trabaja en articulación con otras instituciones. Los estudios que evaluarán la eficacia de la vacuna en animales utilizando el virus vivo, una pieza central de los ensayos preclínicos, se desarrollarán en la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) «Dr. Carlos Malbrán», dependiente del Ministerio de Salud de la Nación. En tanto, el diseño y ejecución de los ensayos de fase clínica 1 y 2 estarán a cargo de la Sección de Farmacología Clínica del Hospital Italiano, liderada por Ventura Simonovich.
A nivel internacional, además de la Escuela Paulista de Medicina, también participa del proyecto el Laboratorio de Estudios en Virología y Patogenia Viral (LEVIP-Unifesp) que será el encargado de realizar los ensayos de neutralización de las distintas variantes, especialmente la cepa Manaos.