Araceli Bellotta: «Moreno es la demostración de que es posible una construcción política que tenga como base la unidad de las mujeres»

La historiadora, referente del peronismo, del feminismo popular, y actual presidenta del Honorable Concejo Deliberante de Moreno, Araceli Bellotta, dialogó con Moreno Primero acerca de su libro «El peronismo será feminista o no será nada» y su mirada sobre la lucha de las mujeres para ganar espacios de decisión en los ámbitos políticos.

Moreno Primero– En tu libro haces un minucioso recorrido histórico que comienza en la América precolombina y explicas que el patriarcado como fenómeno hegemónico es producto de la conquista, y de la relación directa que hay entre la idea de propiedad privada y dominación sobre los cuerpos de las mujeres. ¿Crees que es posible un mundo feminista mientras el capitalismo continúe siendo el sistema de dominación predominante?

Araceli Bellotta– Yo digo en el libro que, antes de la conquista, había un patriarcado atemperado. Que las mujeres y los varones tenían distintos roles pero existía una mirada complementaria, por la cosmogonía que tenían era complementaria y, además, había una construcción comunitaria de la vida que abarcaba también la idea de familia, de crianza de los hijos, del desarrollo del trabajo y de la producción. El incipiente capitalismo que se instauró a partir de la conquista truncó ese desarrollo. El patriarcado que hoy vivimos es una herramienta que sostiene el capitalismo. El tema es que, en regímenes socialistas, también hay patriarcado.

M.P- Hablas también de un pacto masculino. Los españoles usaban como interlocutores a los varones nativos a pesar de que, en ese momento, en estas tierras la mujer era valorada y respetada como par. ¿De qué manera observas que esos pactos se siguen replicando hoy para excluir a la mujer de la política?

A.B-El pacto de masculinidad existe hoy en la política, en el sindicalismo, pero también en los movimientos sociales, en los barrios, en las empresas, en la justicia en todos los sectores y ámbitos. La diferencia es que las mujeres, a partir de su asociación y militancia, los contrarrestan. Por eso es importante que los feminismos pongan en primer lugar la cuestión de la construcción de nuevas masculinidades y para ello también tendríamos que hablar de nuevas feminidades.

M.P- ¿Crees que es necesario dar una disputa por el sentido político del feminismo desde una mirada nacional y popular para evitar que este se convierta en un instrumento más del capitalismo desde una lógica liberal e individualista?

A.B- Si. Se trata de conseguir derechos pero, sobre todo, se trata de debatir un nuevo paradigma dónde lo comunitario prevalezca sobre el individualismo. Se trata de evitar que nos maten y nos golpeen, pero sobre todo se trata de construir entre todxs una sociedad que nos respete, nos permita desarrollarnos, producir, y crecer en forma igualitaria.

M.P- Yendo a lo local, Moreno es un distrito donde hoy se gestiona con perspectiva de género, la figura de Mariel es de total relevancia para los feminismos populares y un ejemplo de que lo discursivo se puede trasladar a lo concreto si existe voluntad política. ¿Crees es que es posible replicar esta experiencia en otros distritos u otros ámbitos?

A.B– De muchos distritos, no solo de Buenos Aires, sino de otras provincias, toman a Moreno como la demostración de que es posible una construcción política que tuvo como base la unidad de las mujeres asociada a una propuesta de construcción comunitaria.

M.P-El feminismo en los últimos años puso en agenda un montón de demandas, muchas de ellas lograron convertirse en leyes como la legalización del aborto, ¿Cuál crees que debiera ser el próximo y más urgente desafío? ¿Qué rol tienen las compañeras peronistas/ feministas en ese sentido?

A.B-Evita dice en «La Razón de mi Vida» que las mujeres son como las naciones: si no tienen independencia económica no es posible su desarrollo. Me parece que ese es el camino que se comenzó a transitar con la AUH, con el programa Ellas hacen, y que debiera profundizar con otras experiencias en las que se avance con la formación, y sobre todo con las posibilidades reales para que las mujeres puedan concretar emprendimientos que les permitan esa independencia económica que las coloque en plano de paridad con los varones.