miércoles, noviembre 4, 2026
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XIII Juegos Suramericanos: una medalla de plata que pone en valor el trabajo en equipo y la formación comunitaria

Los deportistas morenenses Lucila Maldonado y Tobías Weise obtuvieron la medalla de plata en trampolín sincronizado mixto en los Juegos Suramericanos. Su experiencia permite reflexionar sobre el valor del deporte en las adolescencias, la construcción de vínculos y la importancia de contar con espacios de formación accesibles, con políticas públicas que acompañen el desarrollo deportivo.

La medalla de plata obtenida por Lucila Maldonado y Tobías Weise en los XIII Juegos Suramericanos, con un puntaje de 44.020 en trampolín sincronizado mixto, representa un importante logro para el deporte argentino. Sin embargo, detrás del resultado hay una historia de esfuerzo compartido y compañerismo que permite ampliar la mirada sobre el deporte y su lugar en la comunidad.

“Creo que el deporte es, sin dudas, una comunidad. En un gimnasio compartís muchas horas, experiencias, alegrías y momentos difíciles. Crecés con otras personas, aprendés de ellas y muchas veces encontrás un lugar de pertenencia que va mucho más allá de entrenar”, expresó Lucila y destacó los vínculos que se construyen a través de la práctica deportiva.

En el caso de la dupla, el logro también está atravesado por una amistad que se construye dentro y fuera del gimnasio. La confianza y el compromiso compartido forman parte de una experiencia en la que el trabajo en equipo resulta fundamental, incluso en una disciplina que exige un alto rendimiento individual.

En esa misma línea, Tobías destacó la importancia de ampliar las oportunidades para que más jóvenes puedan acercarse al deporte. “Es muy importante y muy valioso que haya la mayor cantidad de clubes posibles porque le da más visibilidad al deporte, más chicos empiezan a practicarlo y cada persona empieza a encontrar su grupo de pertenencia, sus amistades, su vida social y objetivos por cumplir”, expresó.

Esta dimensión colectiva también se expresa en la formación que ofrece el deporte durante la adolescencia. La constancia, la responsabilidad, la capacidad de atravesar frustraciones y el establecimiento de objetivos son aprendizajes que exceden la competencia y acompañan el desarrollo personal.

Para ambos deportistas, contar con espacios donde desarrollar una actividad es fundamental para que más jóvenes puedan descubrir sus intereses, construir amistades y encontrar un lugar de pertenencia. En este sentido, Lucila señaló: “No se trata solamente de hacer actividad física o de formar deportistas, sino de ofrecerles un lugar donde puedan expresarse, aprender, compartir con otros y descubrir de lo que son capaces”.

El acceso al deporte requiere condiciones concretas: espacios de entrenamiento, infraestructura, acompañamiento y oportunidades que permitan sostener las prácticas en el tiempo. Por eso, las políticas públicas destinadas a promover el deporte y acercar propuestas a la población son fundamentales para ampliar la participación, favorecer la inclusión y evitar que las dificultades de acceso se conviertan en una barrera para las juventudes.

Reconocer los logros de deportistas como Lucila y Tobías también significa visibilizar a las adolescencias como protagonistas de la vida comunitaria. Sus experiencias muestran que el deporte no solo abre caminos hacia la competencia de alto rendimiento, sino que también construye vínculos, ofrece contención y fortalece el sentido de pertenencia.

Promover espacios deportivos cercanos y accesibles es apostar por una comunidad que acompañe a sus jóvenes, reconozca sus capacidades y les permita desarrollar sus proyectos. Una medalla puede ser el resultado visible de ese recorrido, pero su valor también reside en todo lo que se construye colectivamente para hacerla posible