Sufrió violencia de género y hoy emprende en la gastronomía con ayuda del IMDEL

Alba sufrió durante largos años violencia de género por parte de su expareja. Luego de recurrir a la Secretaría de Mujeres, Diversidades y Géneros del municipio, pudo vivir 5 meses en el Hogar de Protección Integral Municipal “Camila” y, gracias a su emprendimiento, consiguió un alquiler en Moreno. Hace unos días recibió maquinarias por parte del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL) y, en esta nota, nos cuenta su historia, qué recibió y en qué la beneficia.

Alba tiene 42 años y es sobreviviente de violencia de género. Actualmente, vive con su hija en Paso del Rey. Forma parte de «Crearte«, un emprendimiento de mujeres en proceso de fortalecimiento que han salido de situaciones de violencia de género y que realizan dulces y conservas para la comunidad. Hace unos días, el IMDEL le entregó a Alba y a sus compañeras una balanza, una licuadora y un microondas para que el emprendimiento continué creciendo.

En el año 2005, comenzó a sufrir violencia por parte de su expareja, fue secuestrada, drogada y, por este motivo, estuvo internada con un coma farmacológico por 15 días y luego fue derivada a una institución neuropsiquiatra porque su femicida dijo que había intentado quitarse la vida.

«Una enfermera peruana me ayuda a escapar del lugar porque, evidentemente, la situación era matarme, porque no me dejaban hablar con ningún profesional. Esta señora se dio cuenta y me dejó salir del lugar. De esta manera, vuelvo a Moreno con los pastores que me estaban ayudando».

Alba expresó que la misma enfermera que logró ayudarla a escapar, también la acompañó al juzgado donde estaba el expediente para poder ir a buscar a su hija que estaba con su padre, a pesar de que ella tenía la tenencia. «En 2015 intentó secuestrarme de nuevo, pero el botón antipánico me salvó la vida».

Luego de varios meses, Alba encontró un grupo de ayuda en el Juzgado de Paz de la localidad de Echeverría, donde se encontraba viviendo. Allí, personas en situación de violencias recibían herramientas para fortalecer el autoestima y, junto a algunas compañeras, formaron la ONG «No te rindas», que fue parte de las organizaciones que impulsaron la masiva manifestación «Ni una menos».

Sin embargo, las situaciones violentas que tuvieron que atravesar Alba y su hija no cesaron. En el año 2019, Alba sufre un choque arriba de su moto cuando trabajaba de delivery, y pasó varios meses tratándose de recuperar. Al perder el empleo y no tener un ingreso fijo para sobrevivir, la hija intercede para hablar con el padre y pedirle una de sus viviendas. Este hombre ofrece condiciones para que vuelvan a convivir todxs juntxs y deciden no volver.

Finalmente, Alba y su hija encuentran un empleo textil donde le ofrecen techo y comida y, durante largos meses, solo trabajaban por la comida y la estadía, es decir, vivían allí adentro con muy poca plata al mes. Allí es cuando la hija intercede de nuevo para exigirle un hogar a su padre y este decide brindarle las llaves de un departamento en Lugano. Cuando se encuentran con el femicida, les dice que el departamento no estaba disponible, pero que podían quedarse vivir y trabajar en una de las quintas de Paso del Rey. En diciembre aceptan, y en el primer evento que se realiza dentro de la quinta, había drogas, más de 50 personas y actividades ilegales.

Luego de hacer la denuncia en una de las comisarias de Moreno, Alba exige al menos retirar sus pertenencias de la casa quinta, pero su expareja se lo niega, la acusa de estar «loca» y lo único que les da son $5.000 pesos. «Los 5 mil pesos se fueron en dos noches de hotel y algo para comer porque salimos sin nada«, sostuvo Alba. Posterior a esta situación, Alba busca ayuda en la Secretaría de Mujeres, Diversidades y Géneros del municipio, logra la orden de exclusión de la casa de su expareja, pero ya era tarde. Resulta que Julio Cesar Croza le había contado a las y los vecinos su versión de la historia, que no era real.

Las vecinas y vecinos que vivían en la manzana de la casa quinta de Paso del Rey hostigaron inalcanzablemente a Alba y a su hija, amenazándolas de muerte si no se iban de la casa urgentemente. Finalmente, acceden al Hogar de Protección «Camila», que tiene el municipio y está destinado a las personas e hijes que han sufrido violencia de género. Allí estuvieron más de 5 meses conviviendo y juntando dinero para poder irse a alquilar.

Durante su estadía en el Hogar, Alba tomó las cajas de leche en polvo que abundaban y comenzó a cocinar dulce de leche casero, esos kilos fueron vendidos en una de las ferias de Moreno. Junto a su hija, ahorraron dinero del emprendimiento y se fueron a vivir solas en mayo de este año.

Alba explicó que del emprendimiento «Crearte» participan 4 personas que también han atravesado situaciones de violencias y que están planeando volverlo cooperativa para que las personas que precisen ayuda, creando y creyendo puedan salir adelante. Además, la hija de Alba participa de lo que es la publicidad del emprendimiento, gracias al subsidio de la provincia de Buenos Aires, para comprar una computadora y una impresora.

«La semana pasada el IMDEL donó un microondas, una balanza y una licuadora para el emprendimiento y, dentro de un mes, habrá una segunda entrega en la que estamos anotadas para otro tipo de herramientas», resaltó Alba.

«Nuestro anhelo es que nos den una mano para que se cumplan nuestros proyectos, por ahora está todo en marcha. Lo mismo que hacíamos en la localidad de Echeverria, queremos poder hacerlo acá. La idea es ofrecer acompañamiento y contención a quien lo necesite porque no se puede hacer solo y la verdad que la agrupación 22 de agosto y el IMDEL estan dando un mano importante».

Alba actualmente tiene una tobillera dual, que comienza a sonar cada vez que su expareja femicida se acerca en un radio de 10 cuadras. «Después de lo que pasó en diciembre no supe más nada de él. Gracias a dios hoy está muy visibilizado el tema de violencia y hay mucha gente que me ayuda, porque si bien yo estoy acostumbrada, el momento en sí es horrible. No estoy sola. Que parte de mi historia se conozca es una herramienta de protección que tengo», concluyó Alba.

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