Un cura que llegó a una capilla de Villa Zapiola en 1959, y trabajó para y con el barrio. Luis Varvello, en resumen de su historia y su legado.

La calle “Padre Varvello”  comienza  en su intersección con Alcorta, en la estación de Paso del Rey, y tiene un largo trecho hasta llegar a su fin en la intersección con Abanderado Grandoli. 

  Luis Varvello no es un prócer de la Revolución de Mayo, ni un padre de la patria. Era conocido como el Cura Gaucho y reconocido por su compromiso social.  

  En 1959, en medio de la autodenominada Revolución Libertadora, fue trasladado al obispado de Moreno. Allí, Monseñor Raspantti lo envía a Villa Zapiola donde se instala en la capilla Inmaculada Concepción. El mismo año, el Concilio Vaticano II rompía los esquemas tradicionales de la iglesia católica en una renovación moral de la vida cristiana de los fieles. 

 En esa línea comenzó su trabajo el Padre Varvello. Las mejoras de la parroquia fueron realizadas a través del dinero que obtenía de la leña que el mismo cortaba y vendía con los jóvenes del barrio. Además, enviaba notas al municipio donde pedía máquinas niveladoras, luego, el mismo arreglaba las calles del barrio. 

  El cura gaucho se propuso crear un colegio y lo logró. A partir de las donaciones de terrenos de la familia Cernadas, junto a los fondos obtenidos en los bailes de carnaval junto a aportes de varios artistas, tales como Palito Ortega, Karadagian y el “Club del Clan”, fundó el colegio Perpetuo Socorro. 

  Paradójicamente, el 10 de julio de 1975 falleció en el colegio fundado por el mismo.  Al año siguiente comenzaba la dictadura militar que perseguiría a aquellos religiosos católicos que trabajaban para los humildes fueron asesinados, tales como Gabriel Longueville, Enrique Angelelli, Alfredo Leaden, Salvador Barbeito, Emilio Barletti, entre otros. 

  Nota realizada con información de “Son historias de Moreno”. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Menu