El HCD APROBÓ LA ADHESIÓN A LA LEY MICAELA

El Honorable Consejo Deliberante aprobó por unanimidad el Expediente 33882/20 trabajado por la Comisión Especial de Equidad de Géneros, en el que manifestaron que: “en el contexto de pandemia y aislamiento social preventivo y obligatorio la violencia contra las mujeres ha aumentado y resulta importante implementar políticas orientadas a resolver la problemática en articulación con el Departamento Ejecutivo.”

    Se trata de la adhesión a la Ley Micaela que establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública. También se aprobó por unanimidad la moción del concejal Mirko García que declara al fiscal Fernando Rivarola como persona no grata en Moreno. Rivarola había declarado una violación como “desahogo sexual”.

   Josefina Díaz, concejal del Frente de Todos, aseguró que “de todo lo que puede llegar a suceder en función de la defensa de los derechos de las mujeres y por la igualdad, lo más valioso es que sean iniciativas colectivas, así que, quería aclarar eso porque la verdad que no quiero ser abanderada de nada sino parte de una lucha por derechos y con muchas compañeras trabajos en función de eso.”

   Nadia Olea, integrante del mismo bloque, resaltó que “Desde la Comisión Especial de Géneros creemos que es necesario llevar a cabo políticas públicas que sigan ayudando a erradicar la violencia de género en todos los ámbitos, en este caso, con la Ley Micaela, es una adhesión lo que estamos pidiendo, fue llevada a cabo por este consejo en el 2019 y no tenemos registro desde este cuerpo sobre su implementación”.  Luego, se refirió a las capacitaciones: “también solicitamos que se ponga en marcha las capacitaciones que implican a la ley Micaela, una herramienta muy importante para seguir trabajando la concientización sobre la violencia de género”. 

 Por su parte, Giselle Agostinelli, del bloque de Juntos por el Cambio repudió al diputado Francisco Sánchez, quien había asegurado que esta ley es un adoctrinamiento obligatorio y una posición totalitaria. “Son expresiones muy fuera de lugar, que necesitan que todos hagamos el repudio para que empiecen a sentirse incómodos también, para que vean lo que es estar también del otro lado y tener que poner el cuerpo a las situaciones”, destacó Agostinelli.

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